Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
¡Oh, como arde la sangre
en el crepúsculo frío!
¡Cómo arde en la sustancia
y lo etérico
en la certidumbre
y el derribo!
Huérfano,
el humo náufraga
en la tibieza del río,
donde la luna ojizarca
ha lavado su vestido.
Arde la comba de lejanías
y de pájaros heridos;
arde la tierra bronca
de verdores dilatados
y silencios retenidos.
¡Oh, como es braza la sangre
en este rencor apotropiaco!
¡Cómo ilumina los contornos
de la habitación
donde el polvo se burla del sol
y las sombras
juegan a petrificarse!
Duele
Quema
Arde
Llamea
Tizón eternizado
en las venas extendidas.
Mi carne, alcuza de soles efímeros,
se desdobla en crestomatías
para santificación
de toda intrascendencia rutilante.
¡Nací adánico y me corono estrella!
¡Barro trasmutado en fulgor!
¡Soy el trono de mi propia gloria!
El fuego camina
sobre mí,
bajo mío,
a mi lado,
en himeneo infinito.
Soy la quemadura
en la fiera epidermis de la eternidad.
en el crepúsculo frío!
¡Cómo arde en la sustancia
y lo etérico
en la certidumbre
y el derribo!
Huérfano,
el humo náufraga
en la tibieza del río,
donde la luna ojizarca
ha lavado su vestido.
Arde la comba de lejanías
y de pájaros heridos;
arde la tierra bronca
de verdores dilatados
y silencios retenidos.
¡Oh, como es braza la sangre
en este rencor apotropiaco!
¡Cómo ilumina los contornos
de la habitación
donde el polvo se burla del sol
y las sombras
juegan a petrificarse!
Duele
Quema
Arde
Llamea
Tizón eternizado
en las venas extendidas.
Mi carne, alcuza de soles efímeros,
se desdobla en crestomatías
para santificación
de toda intrascendencia rutilante.
¡Nací adánico y me corono estrella!
¡Barro trasmutado en fulgor!
¡Soy el trono de mi propia gloria!
El fuego camina
sobre mí,
bajo mío,
a mi lado,
en himeneo infinito.
Soy la quemadura
en la fiera epidermis de la eternidad.