Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
QUEMANDO EL PASADO
Estaba sentada recordando tiempos lejanos,
cuando en un instante tomé un leño, le prendí fuego
y vi como ardía cada recuerdo, entonces entusiasmada,
quise hacer un gran fuego, traje muchos leños, cada uno tenía un recuerdo,
penas, soledades, tristezas por montones, grandes decepciones
y uno a uno fui arrojando al fuego,
comencé a sonreír
vi estos maderos retorcerse al fuego, que paz sentía con cada leño que ardía,
era la libertad que en mí nacía,
ya no hay dolor del pasado, ni traiciones, ni mentiras.
Va quedando gente en el camino de la vida, mala gente como alguien diría.
Mas ahora sólo libertad siento en mi alma,
al arrojar estos últimos leños que entorpecían mi camino,
Ellos ya no caben en mi vida,
que es plena.
A veces las personas de almas pequeñas
irrumpen y sólo te traen tristezas,
mas la vida siempre trae justicia.
Y ahora que miro estos leños retorcidos por el fuego,
siento que son cada uno de ellos,
ardiendo como leños.
Miro el fuego y sigo sonriendo.
Que lástima siento por ellos, sus corazones son tan pequeños y sus almas tan pobres y vacías,
tendrán que pasar muchas penas, así y todo jamás vivirán una felicidad plena,
nada puedo hacer por ellos,
compasión me causan,
pero aquí están,
quemándose como leños al fuego.
Estaba sentada recordando tiempos lejanos,
cuando en un instante tomé un leño, le prendí fuego
y vi como ardía cada recuerdo, entonces entusiasmada,
quise hacer un gran fuego, traje muchos leños, cada uno tenía un recuerdo,
penas, soledades, tristezas por montones, grandes decepciones
y uno a uno fui arrojando al fuego,
comencé a sonreír
vi estos maderos retorcerse al fuego, que paz sentía con cada leño que ardía,
era la libertad que en mí nacía,
ya no hay dolor del pasado, ni traiciones, ni mentiras.
Va quedando gente en el camino de la vida, mala gente como alguien diría.
Mas ahora sólo libertad siento en mi alma,
al arrojar estos últimos leños que entorpecían mi camino,
Ellos ya no caben en mi vida,
que es plena.
A veces las personas de almas pequeñas
irrumpen y sólo te traen tristezas,
mas la vida siempre trae justicia.
Y ahora que miro estos leños retorcidos por el fuego,
siento que son cada uno de ellos,
ardiendo como leños.
Miro el fuego y sigo sonriendo.
Que lástima siento por ellos, sus corazones son tan pequeños y sus almas tan pobres y vacías,
tendrán que pasar muchas penas, así y todo jamás vivirán una felicidad plena,
nada puedo hacer por ellos,
compasión me causan,
pero aquí están,
quemándose como leños al fuego.
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