Alan Carroll
Poeta recién llegado
¡Un momento, Don estirado!
no entiendo su labia bonita
guarde su léxico cervantino
y falte un poco al respeto.
Diga a esa mujer que ama:
"Que piernas más guapas en las que me pierdo".
¡Grite su libido por ella!
ya sabrá usted como gritar.
Dígale sí, dígale no
no vaya con rodeos
ya liada está la vida
como para complicarla más.
Disparen ambos, sin pensar
ni frases para el bronce
ni soliloquios hollywoodenses
que el parlamento vaya al hueso.
No se enmarañe, que no es pelo
no sea un nudo que desatar.
Si su mundo es ella
con un "te amo"
a quemarropa
sin miramiento
lacerante, entre sus pechos.
Señor estirado, el mundo será suyo
(Si es mutuo, claro).
ADVERTENCIA:
Sea atrevido, y no soez
Sea simple, y no simplón.
no entiendo su labia bonita
guarde su léxico cervantino
y falte un poco al respeto.
Diga a esa mujer que ama:
"Que piernas más guapas en las que me pierdo".
¡Grite su libido por ella!
ya sabrá usted como gritar.
Dígale sí, dígale no
no vaya con rodeos
ya liada está la vida
como para complicarla más.
Disparen ambos, sin pensar
ni frases para el bronce
ni soliloquios hollywoodenses
que el parlamento vaya al hueso.
No se enmarañe, que no es pelo
no sea un nudo que desatar.
Si su mundo es ella
con un "te amo"
a quemarropa
sin miramiento
lacerante, entre sus pechos.
Señor estirado, el mundo será suyo
(Si es mutuo, claro).
ADVERTENCIA:
Sea atrevido, y no soez
Sea simple, y no simplón.