sara0305
Poeta fiel al portal
La niña de los ojos tristes
se ha quedado quieta.
A lo lejos como luciérnaga
la miro extasiado.
El caramelo rojo que late en su lengua
rebota felizmente empapado, por las
gotas de saliva que no son híbridas
ni salinas; son agua dulce por limpias,
absueltas de piropos violentados en
el deleite de su cuerpo.
Se aleja quedamente junto a la danza
del viento, sus piernas diminutas se
pierden en la orilla, y yo me la quedo
viendo, imaginando que seré yo
el dueño de su primer beso.
La cobarde valentía me hace añicos
los párpados, culpables de admirarla
aún cuando su voz a mí nunca me
ha hablado.
Mientras mis dedos se mueven inútiles
tanteando solo el pasto, en el que
depositó su pelo, ayer cuando soñaba
en la curva imaginaria de esa boca,
que llegaría a amarla tanto.
Si tan solo sospechara que es la mía,
la suya dejaría de estar inerte, y
en un segundo insospechado por inexistente
cambiaría para siempre nuestra suerte.
se ha quedado quieta.
A lo lejos como luciérnaga
la miro extasiado.
El caramelo rojo que late en su lengua
rebota felizmente empapado, por las
gotas de saliva que no son híbridas
ni salinas; son agua dulce por limpias,
absueltas de piropos violentados en
el deleite de su cuerpo.
Se aleja quedamente junto a la danza
del viento, sus piernas diminutas se
pierden en la orilla, y yo me la quedo
viendo, imaginando que seré yo
el dueño de su primer beso.
La cobarde valentía me hace añicos
los párpados, culpables de admirarla
aún cuando su voz a mí nunca me
ha hablado.
Mientras mis dedos se mueven inútiles
tanteando solo el pasto, en el que
depositó su pelo, ayer cuando soñaba
en la curva imaginaria de esa boca,
que llegaría a amarla tanto.
Si tan solo sospechara que es la mía,
la suya dejaría de estar inerte, y
en un segundo insospechado por inexistente
cambiaría para siempre nuestra suerte.