QUERIDA MÍA
Querida mía, hoy que me demoro
degustando tu dulce compañía,
releyendo tus versos... mis respuestas,
reviviendo pasión en tus poesías,
calor de sentimientos desbordados
que excitaban con fulgor mi fantasía.
Miro tus fotos y en ellas me deleito...
Recuerdo tu alborozo, tus reidores
ojazos chispeantes de alegría,
enviaba positivas vibraciones
tu gusto por la vida y el amor.
Siento placer, con un regusto amargo,
al conocernos, perdimos irrealidad,
ya no vuela como antaño el ideal
inspirador de versos armoniosos.
Crédulo amor que en el amor confía,
inocente y seguro como niño
se duerme en la rutina, mecedora
de idílicos ensueños excitantes.
Sólo un amor resiste el día a día,
es el amor de madre persistente
que indulgente cobija siempre al hijo.
El que surge de encuentro apasionado,
del flechazo lanzado por Cupido
con el tiempo y el roce va muriendo,
la herida de la flecha ya no sangra.
Y la imagen querida se disuelve
borrando de la carne su querencia,
sintiendo desagrado de su piel.
Sin raíces profundas bien regadas
se reseca el rosal y no da flor.
Miro tus fotos, lloro tu recuerdo,
no supimos al tiempo superar.
Querida mía, hoy que me demoro
degustando tu dulce compañía,
releyendo tus versos... mis respuestas,
reviviendo pasión en tus poesías,
calor de sentimientos desbordados
que excitaban con fulgor mi fantasía.
Miro tus fotos y en ellas me deleito...
Recuerdo tu alborozo, tus reidores
ojazos chispeantes de alegría,
enviaba positivas vibraciones
tu gusto por la vida y el amor.
Siento placer, con un regusto amargo,
al conocernos, perdimos irrealidad,
ya no vuela como antaño el ideal
inspirador de versos armoniosos.
Crédulo amor que en el amor confía,
inocente y seguro como niño
se duerme en la rutina, mecedora
de idílicos ensueños excitantes.
Sólo un amor resiste el día a día,
es el amor de madre persistente
que indulgente cobija siempre al hijo.
El que surge de encuentro apasionado,
del flechazo lanzado por Cupido
con el tiempo y el roce va muriendo,
la herida de la flecha ya no sangra.
Y la imagen querida se disuelve
borrando de la carne su querencia,
sintiendo desagrado de su piel.
Sin raíces profundas bien regadas
se reseca el rosal y no da flor.
Miro tus fotos, lloro tu recuerdo,
no supimos al tiempo superar.