elias peñuela
Poeta recién llegado
Oh niña de
piel parda,
son mástiles
al pensarte,
llegar a la orilla
de tus ojos
almibarados.
Muerdo el borde
eléctrico de tus
labios.
Yo descanso entre
los lazos de
tú boca.
Ya que no eres
mas que todo,
todo sabe a ti
en cuanto tiene o
no tiene que ver
contigo.
Que los canales de tú
pecho me contengan,
que las brisas
en tú nombre
me derramen,
que retoñes en
la viña de mis
ojos cuando
la noche caiga
y estés a mi lado.
A ti que las
espigas te nombran
cuando tú mano
se vierte en la
mía,
a ti que te beso
melancólica
cuando tu voz la
silencian ríos
de calma.
piel parda,
son mástiles
al pensarte,
llegar a la orilla
de tus ojos
almibarados.
Muerdo el borde
eléctrico de tus
labios.
Yo descanso entre
los lazos de
tú boca.
Ya que no eres
mas que todo,
todo sabe a ti
en cuanto tiene o
no tiene que ver
contigo.
Que los canales de tú
pecho me contengan,
que las brisas
en tú nombre
me derramen,
que retoñes en
la viña de mis
ojos cuando
la noche caiga
y estés a mi lado.
A ti que las
espigas te nombran
cuando tú mano
se vierte en la
mía,
a ti que te beso
melancólica
cuando tu voz la
silencian ríos
de calma.
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