Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Hace aproximadamente un mes que he franqueado los vanos de este Portal,
y quizás he ingresado al revés: Paseando por todas sus letras sin antes decir que he venido. Por lo mismo deseo presentar mis excusas y a la vez expresar una tremenda gratitud de ser acogido como he sido.
Soy de una tierra que cuelga de cualquier mapa en realidad de todos los mapas. Delimitada entre el frío Antártico y los desiertos más áridos, pero llena de calor, amistad y paisajes eternos de cualquier naturaleza, y todos, absolutamente todos, atravesados por hilos de plata que le dan vida y verdor a cada rincón: Chile.
Desde aquí se ha proyectado al mundo mucha poesía y arte, a veces con tristes consecuencias por su compromiso; sin embargo, vale la pena y ha valido.
Humilde y con gratitud hacia ésta tierra, fuente inagotable de inspiración; delgada y fina (que no dice de su temple), empinada a veces hasta las alturas más vertiginosas y desbarrancada en farellones infranqueables hacia el mar, he venido a dejar parte de mi sensibilidad para compartirla con Ustedes.
Espero no defraudar la historia; mas escribo tanto como muchos coterráneos, sin pretensión alguna, de cosas simples y en lenguaje sincero.
Saludos a todos y en especial a quienes, sin conocerme, han dedicado tiempo a mis tenues papeles.
José Domínguez
y quizás he ingresado al revés: Paseando por todas sus letras sin antes decir que he venido. Por lo mismo deseo presentar mis excusas y a la vez expresar una tremenda gratitud de ser acogido como he sido.
Soy de una tierra que cuelga de cualquier mapa en realidad de todos los mapas. Delimitada entre el frío Antártico y los desiertos más áridos, pero llena de calor, amistad y paisajes eternos de cualquier naturaleza, y todos, absolutamente todos, atravesados por hilos de plata que le dan vida y verdor a cada rincón: Chile.
Desde aquí se ha proyectado al mundo mucha poesía y arte, a veces con tristes consecuencias por su compromiso; sin embargo, vale la pena y ha valido.
Humilde y con gratitud hacia ésta tierra, fuente inagotable de inspiración; delgada y fina (que no dice de su temple), empinada a veces hasta las alturas más vertiginosas y desbarrancada en farellones infranqueables hacia el mar, he venido a dejar parte de mi sensibilidad para compartirla con Ustedes.
Espero no defraudar la historia; mas escribo tanto como muchos coterráneos, sin pretensión alguna, de cosas simples y en lenguaje sincero.
Saludos a todos y en especial a quienes, sin conocerme, han dedicado tiempo a mis tenues papeles.
José Domínguez
::