Quién descubre en mi
la excusa elemental de la ternura?
Quién se atreve a abordar el abismo,
el manjar apetecible del silencio,
para que entregue noblemente
mis palabras,
acostumbradas ya de antaño
al silente sepulcro de la entraña:
del músculo
de huesos y de sangre
.
húmedos de una humedad tan desangrada
que la cáscara y la piel ya son lo mismo
anegación condescendiente de la sombra
que pretende derribar lo vital
por mis suburbios
y me hereda la verdad por la distancia.
Yo, que creo en ti,
confío en levantar mi arquitectura,
te firmo sin aval mi sobrenombre,
no importa ya si me maltratas
o me amas
el secreto es otro
el maltrato es haberme descubierto
con tanta luz y tan entero
desafiando mi orfandad y mis silencios
..
Ludmila