¡Quién lo diría!
¿Quién habría de vaticinarme?
Que con este loco amor,
Fuera yo a toparme.
Amor, que hiciste conmigo
El milagro de los peces y los panes.
Dándome, más que recibo,
Aprendí, así, como el que oposita
Por una vacante,
A dibujar graffiti, sobre tu carne.
Yo no quiero prometerte nunca
Que siempre formaré parte
De tu trayecto, hacía el cielo.
Ni pegarme a tu costado,
Por que el amor, que a sí se ata,
Solo desbarata, lo que el destino sostiene.
A fuerza de sernos tú y yo,
Y como de vueltas, de tantos calvarios,
Andamos como dos presos
Ajustándonos a unas normas, sin leyes.
Así, sin lamer mis heridas,
Te me infiltras hasta la médula de mis huesos.
Carentes de bisturís, que vuelvan a recomponerlos.
Fueron tantas y tan amargas nuestras penitencias,
Que ya tan solo nos queda sobrepasarnos
Por encima de lo prohibido.
Tú y yo, abriéndonos a un cielo manso
Cuajadito de momentos mágicos.
Y el instante se hizo perenne,
Y va, ya, por su tercer año
¿Quién habría de vaticinarme?
Que con este loco amor,
Fuera yo a toparme.
Amor, que hiciste conmigo
El milagro de los peces y los panes.
Dándome, más que recibo,
Aprendí, así, como el que oposita
Por una vacante,
A dibujar graffiti, sobre tu carne.
Yo no quiero prometerte nunca
Que siempre formaré parte
De tu trayecto, hacía el cielo.
Ni pegarme a tu costado,
Por que el amor, que a sí se ata,
Solo desbarata, lo que el destino sostiene.
A fuerza de sernos tú y yo,
Y como de vueltas, de tantos calvarios,
Andamos como dos presos
Ajustándonos a unas normas, sin leyes.
Así, sin lamer mis heridas,
Te me infiltras hasta la médula de mis huesos.
Carentes de bisturís, que vuelvan a recomponerlos.
Fueron tantas y tan amargas nuestras penitencias,
Que ya tan solo nos queda sobrepasarnos
Por encima de lo prohibido.
Tú y yo, abriéndonos a un cielo manso
Cuajadito de momentos mágicos.
Y el instante se hizo perenne,
Y va, ya, por su tercer año
::