marco cuadro
Poeta recién llegado
Busco entre la gente tu mirada.
La siento viva aún, agonizante,
clamando en silencio, en soledad.
Late el calendario indiferente a la pérdida,
sediento de días.
Quién podría entender tu ausencia.
Quién enjugar las lágrimas de un mudo adiós,
de buscarte al irme.
Tu figura alejándose sin moverse,
mi existencia moviéndose pero sin poder alejarse,
quedó atada a tu orilla, en penosa espera.
En la angustia de saberme el amo del tiempo
y aún así sentir que se hizo tarde.
Mi alma vaga incompleta,
vacía de respuestas a preguntas nunca hechas,
cargada de temores no resueltos.
Piso tus pasos aún tibios sin que te enteres,
sólo por compartir la huella que tu vida deja,
en dolorosa avidez por tu cuerpo,
que sé que muere por el mío.
No comprendo, no me pidas un por qué,
no lo sé todavía.
Quién podría entender tu ausencia,
si estando tan cerca no me animo
y estando lejos desespero.
Si mi vida va en otro sentido
¿qué parte de mi no se ha enterado?
En la oscuridad de la noche imagino
tu aliento fresco en mi cuello,
tu latido conmovido por el mío,
tu pecho estallar en mil suspiros.
Mi recuerdo encerrado en el silencio da vueltas
y no entiende que pasó con nuestras vidas,
en qué momento nos perdimos del camino.
Si tan fuerte es lo vivido que la edad no pudo destruir,
que me duele cada minuto de estar sin vos,
no se que espero para buscarte.
Abrazarte en un absurdo pedido de perdón
El tiempo termina. Cómo podría?
Quiero encontrarte en el final
para decirte lo que fue
amarte tanto y perderte,
porque aun me duele más vivir sin verte
que morir cada día de tu física ausencia
La siento viva aún, agonizante,
clamando en silencio, en soledad.
Late el calendario indiferente a la pérdida,
sediento de días.
Quién podría entender tu ausencia.
Quién enjugar las lágrimas de un mudo adiós,
de buscarte al irme.
Tu figura alejándose sin moverse,
mi existencia moviéndose pero sin poder alejarse,
quedó atada a tu orilla, en penosa espera.
En la angustia de saberme el amo del tiempo
y aún así sentir que se hizo tarde.
Mi alma vaga incompleta,
vacía de respuestas a preguntas nunca hechas,
cargada de temores no resueltos.
Piso tus pasos aún tibios sin que te enteres,
sólo por compartir la huella que tu vida deja,
en dolorosa avidez por tu cuerpo,
que sé que muere por el mío.
No comprendo, no me pidas un por qué,
no lo sé todavía.
Quién podría entender tu ausencia,
si estando tan cerca no me animo
y estando lejos desespero.
Si mi vida va en otro sentido
¿qué parte de mi no se ha enterado?
En la oscuridad de la noche imagino
tu aliento fresco en mi cuello,
tu latido conmovido por el mío,
tu pecho estallar en mil suspiros.
Mi recuerdo encerrado en el silencio da vueltas
y no entiende que pasó con nuestras vidas,
en qué momento nos perdimos del camino.
Si tan fuerte es lo vivido que la edad no pudo destruir,
que me duele cada minuto de estar sin vos,
no se que espero para buscarte.
Abrazarte en un absurdo pedido de perdón
El tiempo termina. Cómo podría?
Quiero encontrarte en el final
para decirte lo que fue
amarte tanto y perderte,
porque aun me duele más vivir sin verte
que morir cada día de tu física ausencia
Última edición: