Poetacandente
Poeta asiduo al portal
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¿Quién te dió, mujer, tu blanca piel
y ese arrollo enrulado que entrevera
tu nuca en risos claros de la miel,
y esa música que surge en tu cadera?
¿Quién te dio, mujer, esa mirada,
cual dorado y tan cóncavo espejo,
el blando y aguadísimo reflejo
de mi imagen a tu nombre condenada?
¿Quién te dio, mujer, esas hablas
tan afables, quizás, y sinuosas,
angel de ángeles, diabla de diablas,
y el sentirme mío entre tus cosas? [/center:40eff90b5c]
¿Quién te dió, mujer, tu blanca piel
y ese arrollo enrulado que entrevera
tu nuca en risos claros de la miel,
y esa música que surge en tu cadera?
¿Quién te dio, mujer, esa mirada,
cual dorado y tan cóncavo espejo,
el blando y aguadísimo reflejo
de mi imagen a tu nombre condenada?
¿Quién te dio, mujer, esas hablas
tan afables, quizás, y sinuosas,
angel de ángeles, diabla de diablas,
y el sentirme mío entre tus cosas? [/center:40eff90b5c]