carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los verán en la gloria de Regreso
Bienvenidos los que se fueron
y bendito los que se aproximan.
A las huellas de quienes se fueron bendigo.
Son voces que se oyen en las células
y dan su llamamiento-asignación a los mortales.
Nos conturban, es cierto,
porque ironizan y parecen
paradojas a los labios.
Quienes se fueron musitan sus signos de gran silencio.
Congelan la prudencia del magro conformismo.
Las huellas desafían a las transpropiaciones.
El ciego las observa cuando su lengua es limpia.
El sordo oye cuando es realmente ciego
y al circunciso corazón lo sangra el labio
y más abajo, el dolor de ombligo.
Quienes se fueron en peregrinaje avanzarán
hacia el claro donde puede evidenciarse lo sagrado
y ninguno hay que diga, en sus proximidades,
el Claro existe. En su centro, lo Santo.
Allí está uno de los nuestros.
Los que se se fueron, pioneros,
y otro de los que apenas vamos.
Ese hombre / mujer,
que va por verlos, por mirarlos, es amigo.
Es el predilecto ciudadano, es santo
con términos canónicos, quien los espera.
Al contrario, quienes abundan joy alegan
que son hijosdeputas, sangrones,
hocicudos heterodoxos, paranoicos
con todas las mayúsculas, herejes,
utopistas, hijas del irracionalismo dionisíaco.
Ménades / pitonisas / jezabeles / divas / shamanas.
Alguno dirá, por parecer listillo, que se hallaría:
«Uno que otro apolíneo-panteísta, comunista, cátaro,
hierofante del fin de la racionalización técnico-científica
de Nuestra Civilización». Por anti-globalista,
será una especie de adepto embrujado».
Siendo así, los bienvenidos a sus huellas se quitan los zapatos.
Por fieles, besarán los pies a quien no olvidan. Largamente,
se han besado las huellas de quienes se fueron
o quedaron olvidados pues parecería que no habría regreso.
La fe no fue suficiente. La impaciencia más grande.
Y debajo de preclaros andamiajes de racionalidad
y del Ge-stell de los mass media, se clavó
la Fe a una cruz de ladrones y se le dijo:
«No vuelvas, porque si vuelves, carajo,
otra vez te colgamos y de los güevos»..
Ahora a los regresantes les toca que se les bendiga.
Ahora cuando vengan los idos.
volverán a entonar cantos y, seguro, que vendrá
la prensa, siquitrillados obispos
y, sobre todo, pueblo.
Quienes se fueron volverán cuando más jactanciosos
sean quienes no sepan si son objetos, o sus almas
son meros simios programados, zombies que sin software
nada tienen que decir a la Gracia del Ser o al ser
en la desgracia amparado pues nada hay que los sostenga
en espacios de energía multidimensionalizados. Noosferas.
Quienes vendrán y que una vez se fueron
han preparado el viraje histórico. Quienes quedaron
únicamente dan la bienvenida a la esencia de los dioses.
Están en la sombra humana todavía, pero hartos
de evaluar críticamente el pasado inmediato
que obstruye sus caminos, sabotea, veda
el olfato y los anhelos. En fin, todavía
son muchos, más que nuna antes
los que no quieren que vengan
los pioneros que se fueron
con la promesa de volver.
.
09-02-1987 / Heideggerianas / Indice
Bienvenidos los que se fueron
y bendito los que se aproximan.
A las huellas de quienes se fueron bendigo.
Son voces que se oyen en las células
y dan su llamamiento-asignación a los mortales.
Nos conturban, es cierto,
porque ironizan y parecen
paradojas a los labios.
Quienes se fueron musitan sus signos de gran silencio.
Congelan la prudencia del magro conformismo.
Las huellas desafían a las transpropiaciones.
El ciego las observa cuando su lengua es limpia.
El sordo oye cuando es realmente ciego
y al circunciso corazón lo sangra el labio
y más abajo, el dolor de ombligo.
Quienes se fueron en peregrinaje avanzarán
hacia el claro donde puede evidenciarse lo sagrado
y ninguno hay que diga, en sus proximidades,
el Claro existe. En su centro, lo Santo.
Allí está uno de los nuestros.
Los que se se fueron, pioneros,
y otro de los que apenas vamos.
Ese hombre / mujer,
que va por verlos, por mirarlos, es amigo.
Es el predilecto ciudadano, es santo
con términos canónicos, quien los espera.
Al contrario, quienes abundan joy alegan
que son hijosdeputas, sangrones,
hocicudos heterodoxos, paranoicos
con todas las mayúsculas, herejes,
utopistas, hijas del irracionalismo dionisíaco.
Ménades / pitonisas / jezabeles / divas / shamanas.
Alguno dirá, por parecer listillo, que se hallaría:
«Uno que otro apolíneo-panteísta, comunista, cátaro,
hierofante del fin de la racionalización técnico-científica
de Nuestra Civilización». Por anti-globalista,
será una especie de adepto embrujado».
Siendo así, los bienvenidos a sus huellas se quitan los zapatos.
Por fieles, besarán los pies a quien no olvidan. Largamente,
se han besado las huellas de quienes se fueron
o quedaron olvidados pues parecería que no habría regreso.
La fe no fue suficiente. La impaciencia más grande.
Y debajo de preclaros andamiajes de racionalidad
y del Ge-stell de los mass media, se clavó
la Fe a una cruz de ladrones y se le dijo:
«No vuelvas, porque si vuelves, carajo,
otra vez te colgamos y de los güevos»..
Ahora a los regresantes les toca que se les bendiga.
Ahora cuando vengan los idos.
volverán a entonar cantos y, seguro, que vendrá
la prensa, siquitrillados obispos
y, sobre todo, pueblo.
Quienes se fueron volverán cuando más jactanciosos
sean quienes no sepan si son objetos, o sus almas
son meros simios programados, zombies que sin software
nada tienen que decir a la Gracia del Ser o al ser
en la desgracia amparado pues nada hay que los sostenga
en espacios de energía multidimensionalizados. Noosferas.
Quienes vendrán y que una vez se fueron
han preparado el viraje histórico. Quienes quedaron
únicamente dan la bienvenida a la esencia de los dioses.
Están en la sombra humana todavía, pero hartos
de evaluar críticamente el pasado inmediato
que obstruye sus caminos, sabotea, veda
el olfato y los anhelos. En fin, todavía
son muchos, más que nuna antes
los que no quieren que vengan
los pioneros que se fueron
con la promesa de volver.
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09-02-1987 / Heideggerianas / Indice
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