Quiero amarte
Quiero amar tus horas sin medidas
y que el roce de tus labios me embriague,
y dulcemente dormida
quiero amarte hasta saciarme...
que se caigan las horas,
que se detenga el suspiro
e intermitente sea el sentido
que de ti quiera apartarme.
Quiero doblegar la inocencia
que se ha perdido en este abismo,
que se adormece en cada latido
pero que habita en mi, así lo siento...
Golpearé los ojos extraviados
al otro lado del camino,
y lastimaré, si es posible, el destino.
Esta vez no quiero dejarte
ni por dudas, ni caprichos...
quiero amarte con dulzura, con olvido.
Inocente, tal vez, aún abstracta...
cálida, adversa, inquieta...
solloza, con la sonrisa risueña...
así soy, así de confusa y terca.
Que ésta noche, sea el cauce eterno
de la historia perdida en la barca,
solitaria, a la deriva,
clásica, frágil e ilusa.
Que hoy las horas tengan sentido
y al despertar la luz guíe el sendero,
pero hoy, que nos hemos encontrado
cansados de nadar en ríos nuevos,
posemos en la otra orilla del puerto.
Amémonos en el crepúsculo naranja,
en el ocaso, en la luna ilusionada...
debajo de las gotas que mojan el alba
o bajo el sol resplandeciente de la mañana...
Quiero amar tus horas sin medidas
y que el roce de tus labios me embriague,
y dulcemente dormida
quiero amarte hasta saciarme...
que se caigan las horas,
que se detenga el suspiro
e intermitente sea el sentido
que de ti quiera apartarme.
Quiero doblegar la inocencia
que se ha perdido en este abismo,
que se adormece en cada latido
pero que habita en mi, así lo siento...
Golpearé los ojos extraviados
al otro lado del camino,
y lastimaré, si es posible, el destino.
Esta vez no quiero dejarte
ni por dudas, ni caprichos...
quiero amarte con dulzura, con olvido.
Inocente, tal vez, aún abstracta...
cálida, adversa, inquieta...
solloza, con la sonrisa risueña...
así soy, así de confusa y terca.
Que ésta noche, sea el cauce eterno
de la historia perdida en la barca,
solitaria, a la deriva,
clásica, frágil e ilusa.
Que hoy las horas tengan sentido
y al despertar la luz guíe el sendero,
pero hoy, que nos hemos encontrado
cansados de nadar en ríos nuevos,
posemos en la otra orilla del puerto.
Amémonos en el crepúsculo naranja,
en el ocaso, en la luna ilusionada...
debajo de las gotas que mojan el alba
o bajo el sol resplandeciente de la mañana...
*
ange
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