José de la Fuente
Poeta recién llegado
No quiero estrellas fugaces en mi noche,
no quiero flores de un día en mi jardín,
no quiero amores que luego tengan fin,
ni suspiros que acaben en reproche.
Yo no quiero de besos un derroche
que no pasa de manchas de carmín,
ni imaginarme las notas de un violín
poniéndole al idilio un áureo broche.
Quiero el amor constante, el verdadero,
estrella fija en la que confiar
en este mundo cruel y traicionero
donde es tan fácil amar y desamar,
y es que quien ama con amor pasajero
nunca ha sabido en realidad amar.
no quiero flores de un día en mi jardín,
no quiero amores que luego tengan fin,
ni suspiros que acaben en reproche.
Yo no quiero de besos un derroche
que no pasa de manchas de carmín,
ni imaginarme las notas de un violín
poniéndole al idilio un áureo broche.
Quiero el amor constante, el verdadero,
estrella fija en la que confiar
en este mundo cruel y traicionero
donde es tan fácil amar y desamar,
y es que quien ama con amor pasajero
nunca ha sabido en realidad amar.