Quiero escribir unos versos tiritanes

identidadnodefinida

Poeta asiduo al portal
Te quise a más no poder.
Si supieras nuestros silencios
sentados alrededor de tu espalda,
insinuantes y vagos por el mundo,
entonces éste
moriría de la angustia. Si supieras los suspiros de infelicidad
al no amarte de verdad, al no cortejarte como toca...,
que se pronuncie el mundo mudo que te idolatro.
Te ame a no poder más.
Tú tan a tu aire; yo distante.
Tú libre y a la vez fugitiva de un corazón reclutado
como los silencios tortuosos
que acapararon la lengua cosida: cada vez que te confesaba en el viento confidente.
Un amigo leal y a la vez inhabilitado,
para desgranar los fervientes aspavientos
cada vez que te vi desfilar.
Te ame a no poder más.
Tú, expuesta como mi patrimonio ovacionado
por todo un arroyo de latidos incesantes.
Y yo, contemplandote y sufriendo desde la lejanía de ese fulgor que desprendías.
Puede que nunca lograse acercarme por miedo a mi mismo o mis removidas entrañas.
Puede ser. Todo lo extraño con dulce melancolía.
Permite que las olas y mis caricias envueltas en una corriente de carencias y lamentos solitarios,
irrumpir en el techo donde se hospeda tu piel.
Una piel centella que temí consagrar mi tacto.
Unas yemas pavorosas por moción de censura.
Te ame tanto que nunca volveré a contemplar un amor fructífero,
para el desazón de una razón
¡ razón desgarrada !
por el más de los sublimes misterios.
 
Te quise a más no poder.
Si supieras nuestros silencios
sentados alrededor de tu espalda,
insinuantes y vagos por el mundo,
entonces éste
moriría de la angustia. Si supieras los suspiros de infelicidad
al no amarte de verdad, al no cortejarte como toca...,
que se pronuncie el mundo mudo que te idolatro.
Te ame a no poder más.
Tú tan a tu aire; yo distante.
Tú libre y a la vez fugitiva de un corazón reclutado
como los silencios tortuosos
que acapararon la lengua cosida: cada vez que te confesaba en el viento confidente.
Un amigo leal y a la vez inhabilitado,
para desgranar los fervientes aspavientos
cada vez que te vi desfilar.
Te ame a no poder más.
Tú, expuesta como mi patrimonio ovacionado
por todo un arroyo de latidos incesantes.
Y yo, contemplandote y sufriendo desde la lejanía de ese fulgor que desprendías.
Puede que nunca lograse acercarme por miedo a mi mismo o mis removidas entrañas.
Puede ser. Todo lo extraño con dulce melancolía.
Permite que las olas y mis caricias envueltas en una corriente de carencias y lamentos solitarios,
irrumpir en el techo donde se hospeda tu piel.
Una piel centella que temí consagrar mi tacto.
Unas yemas pavorosas por moción de censura.
Te ame tanto que nunca volveré a contemplar un amor fructífero,
para el desazón de una razón
¡ razón desgarrada !
por el más de los sublimes misterios.
Hermosa poesía. Saludos cordiales de Saturno.
 
Te quise a más no poder.
Si supieras nuestros silencios
sentados alrededor de tu espalda,
insinuantes y vagos por el mundo,
entonces éste
moriría de la angustia. Si supieras los suspiros de infelicidad
al no amarte de verdad, al no cortejarte como toca...,
que se pronuncie el mundo mudo que te idolatro.
Te ame a no poder más.
Tú tan a tu aire; yo distante.
Tú libre y a la vez fugitiva de un corazón reclutado
como los silencios tortuosos
que acapararon la lengua cosida: cada vez que te confesaba en el viento confidente.
Un amigo leal y a la vez inhabilitado,
para desgranar los fervientes aspavientos
cada vez que te vi desfilar.
Te ame a no poder más.
Tú, expuesta como mi patrimonio ovacionado
por todo un arroyo de latidos incesantes.
Y yo, contemplandote y sufriendo desde la lejanía de ese fulgor que desprendías.
Puede que nunca lograse acercarme por miedo a mi mismo o mis removidas entrañas.
Puede ser. Todo lo extraño con dulce melancolía.
Permite que las olas y mis caricias envueltas en una corriente de carencias y lamentos solitarios,
irrumpir en el techo donde se hospeda tu piel.
Una piel centella que temí consagrar mi tacto.
Unas yemas pavorosas por moción de censura.
Te ame tanto que nunca volveré a contemplar un amor fructífero,
para el desazón de una razón
¡ razón desgarrada !
por el más de los sublimes misterios.
Muy bello, me han gustado tus imagenes sugerentes y certeras para un hermoso y profundo poema de amor y vida. Un abrazo. Paco.
 
Intensas y bellas letras. Un placer pasar a leer.
 
Te quise a más no poder.
Si supieras nuestros silencios
sentados alrededor de tu espalda,
insinuantes y vagos por el mundo,
entonces éste
moriría de la angustia. Si supieras los suspiros de infelicidad
al no amarte de verdad, al no cortejarte como toca...,
que se pronuncie el mundo mudo que te idolatro.
Te amé a no poder más.
Tú tan a tu aire; yo distante.
Tú libre y a la vez fugitiva de un corazón reclutado
como los silencios tortuosos
que acapararon la lengua cosida: cada vez que te confesaba en el viento confidente.
Un amigo leal y a la vez inhabilitado,
para desgranar los fervientes aspavientos
cada vez que te vi desfilar.
Te amé a no poder más.
Tú, expuesta como mi patrimonio ovacionado
por todo un arroyo de latidos incesantes.
Y yo, contemplandote y sufriendo desde la lejanía de ese fulgor que desprendías.
Puede que nunca lograse acercarme por miedo a mi mismo o mis removidas entrañas.
Puede ser. Todo lo extraño con dulce melancolía.
Permite que las olas y mis caricias envueltas en una corriente de carencias y lamentos solitarios,
irrumpir en el techo donde se hospeda tu piel.
Una piel centella que temí consagrar mi tacto.
Unas yemas pavorosas por moción de censura.
Te amé tanto que nunca volveré a contemplar un amor fructífero,
para el desazón de una razón
¡ razón desgarrada !
por el más de los sublimes misterios.

Un bello poema que profundiza tu sentir en las emociones del amor escritas. Un gusto pasar y disfrutarlo. Saludos cordiales.
 
Te quise a más no poder.
Si supieras nuestros silencios
sentados alrededor de tu espalda,
insinuantes y vagos por el mundo,
entonces éste
moriría de la angustia. Si supieras los suspiros de infelicidad
al no amarte de verdad, al no cortejarte como toca...,
que se pronuncie el mundo mudo que te idolatro.
Te ame a no poder más.
Tú tan a tu aire; yo distante.
Tú libre y a la vez fugitiva de un corazón reclutado
como los silencios tortuosos
que acapararon la lengua cosida: cada vez que te confesaba en el viento confidente.
Un amigo leal y a la vez inhabilitado,
para desgranar los fervientes aspavientos
cada vez que te vi desfilar.
Te ame a no poder más.
Tú, expuesta como mi patrimonio ovacionado
por todo un arroyo de latidos incesantes.
Y yo, contemplandote y sufriendo desde la lejanía de ese fulgor que desprendías.
Puede que nunca lograse acercarme por miedo a mi mismo o mis removidas entrañas.
Puede ser. Todo lo extraño con dulce melancolía.
Permite que las olas y mis caricias envueltas en una corriente de carencias y lamentos solitarios,
irrumpir en el techo donde se hospeda tu piel.
Una piel centella que temí consagrar mi tacto.
Unas yemas pavorosas por moción de censura.
Te ame tanto que nunca volveré a contemplar un amor fructífero,
para el desazón de una razón
¡ razón desgarrada !
por el más de los sublimes misterios.
su poema toca el corazón por la melancolía de como fue narrado....!!

lo felicito a usted.
Emilio!
 
Te quise a más no poder.
Si supieras nuestros silencios
sentados alrededor de tu espalda,
insinuantes y vagos por el mundo,
entonces éste
moriría de la angustia. Si supieras los suspiros de infelicidad
al no amarte de verdad, al no cortejarte como toca...,
que se pronuncie el mundo mudo que te idolatro.
Te ame a no poder más.
Tú tan a tu aire; yo distante.
Tú libre y a la vez fugitiva de un corazón reclutado
como los silencios tortuosos
que acapararon la lengua cosida: cada vez que te confesaba en el viento confidente.
Un amigo leal y a la vez inhabilitado,
para desgranar los fervientes aspavientos
cada vez que te vi desfilar.
Te ame a no poder más.
Tú, expuesta como mi patrimonio ovacionado
por todo un arroyo de latidos incesantes.
Y yo, contemplandote y sufriendo desde la lejanía de ese fulgor que desprendías.
Puede que nunca lograse acercarme por miedo a mi mismo o mis removidas entrañas.
Puede ser. Todo lo extraño con dulce melancolía.
Permite que las olas y mis caricias envueltas en una corriente de carencias y lamentos solitarios,
irrumpir en el techo donde se hospeda tu piel.
Una piel centella que temí consagrar mi tacto.
Unas yemas pavorosas por moción de censura.
Te ame tanto que nunca volveré a contemplar un amor fructífero,
para el desazón de una razón
¡ razón desgarrada !
por el más de los sublimes misterios.
Extrañar entre melancolia y reflexionar sobre esos
instantes en que el amor cruzaba intenso. ver y
persar para describir el misterio de esa evolucion
no comprendida. queda al final como una disolucion
del dominio de aquellos instantes. felicidades.
bellissimo. luzyabsenta
 

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