Aferrado con mis manos a los duros pechos de las Venus
y mirando por la ventana a través de mis ojos bellos;
todo el líquido del mundo derretido junto a los inciensos,
quisiera ausentarme un día y penetrar en los infiernos.
-¡Murió el poeta! -dirán los deudos
llevaba en la sangre la escarcha y el olor del aguarrás
y con sus tibias manos manchadas por los grises óleos
estampó su nombre en la piel de Satanás.
Dejó de herencia sus pinceles viejos,
sus amargos versos y su verde soledad
dejó también un almanaque nuevo
donde contaba los días de su ansiada libertad.
-¡Se llevó sus dotes!- susurrarán ellos
y mi alma desgarrada ya no los escuchará
ya no extenderá sus dedos para pedir limosnas
ni permitirán tampoco una humillación más.
Estaré sumido en el subterráneo mundo
saboreando con delirios el vino de la eternidad
y escupiendo con odios corrompidos por el ego
las malditas leyes de la sociedad.
Moriré de cruces entre lienzos y pinceles
en una mañana húmeda y gris de primavera
tratando por todos los medios que sea jueves
para así imitar con vehemencia; al maestro que puso negra
sobre blanca, sus enormes piedras.
Albo Aguasola.
y mirando por la ventana a través de mis ojos bellos;
todo el líquido del mundo derretido junto a los inciensos,
quisiera ausentarme un día y penetrar en los infiernos.
-¡Murió el poeta! -dirán los deudos
llevaba en la sangre la escarcha y el olor del aguarrás
y con sus tibias manos manchadas por los grises óleos
estampó su nombre en la piel de Satanás.
Dejó de herencia sus pinceles viejos,
sus amargos versos y su verde soledad
dejó también un almanaque nuevo
donde contaba los días de su ansiada libertad.
-¡Se llevó sus dotes!- susurrarán ellos
y mi alma desgarrada ya no los escuchará
ya no extenderá sus dedos para pedir limosnas
ni permitirán tampoco una humillación más.
Estaré sumido en el subterráneo mundo
saboreando con delirios el vino de la eternidad
y escupiendo con odios corrompidos por el ego
las malditas leyes de la sociedad.
Moriré de cruces entre lienzos y pinceles
en una mañana húmeda y gris de primavera
tratando por todos los medios que sea jueves
para así imitar con vehemencia; al maestro que puso negra
sobre blanca, sus enormes piedras.
Albo Aguasola.
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