MARIO CUADROS
Intento de poeta
Quiero que sepas niña,
que soy capaz de amarte
a la sombra de una capilla
con oraciones hasta cansarme.
Quiero que sepas niña,
que dejo mis lágrimas
en cada página
del libro de mi vida.
Quiero que sepas,
que en esta soledad
me he convertido
en el hombre más libre
pero que todavía
estoy aprisionado a tu corazón,
que de tu mirada,
su lumbre me genera poesía
bajo el recuerdo de tu amor.
Quero que sepas, niña,
que te esperaré
aunque tardaras toda una vida,
y lo sé, tu vida no me pertenece,
pero yo te pertenesco
como le pertenece la lluvia a la hoja,
como la hojarasca le pertenece al suelo
y como este suelo nos pertenece, mi niña.
Cerca de la lumbre de tus ojos,
o mejor dicho,
cerca de la faz de tu metafísica poesía,
nace mi mirada, también tuya.
Tambien son tuyas las horas,
los días y toda mi vida.
Pero quiero saber
hasta cuándo durará este suspiro,
hasta cuándo seguiré
enganchado a tu sonrisa,
hasta cuándo será el día vespertino
en que diga, niña,
que tú eres mía.
que soy capaz de amarte
a la sombra de una capilla
con oraciones hasta cansarme.
Quiero que sepas niña,
que dejo mis lágrimas
en cada página
del libro de mi vida.
Quiero que sepas,
que en esta soledad
me he convertido
en el hombre más libre
pero que todavía
estoy aprisionado a tu corazón,
que de tu mirada,
su lumbre me genera poesía
bajo el recuerdo de tu amor.
Quero que sepas, niña,
que te esperaré
aunque tardaras toda una vida,
y lo sé, tu vida no me pertenece,
pero yo te pertenesco
como le pertenece la lluvia a la hoja,
como la hojarasca le pertenece al suelo
y como este suelo nos pertenece, mi niña.
Cerca de la lumbre de tus ojos,
o mejor dicho,
cerca de la faz de tu metafísica poesía,
nace mi mirada, también tuya.
Tambien son tuyas las horas,
los días y toda mi vida.
Pero quiero saber
hasta cuándo durará este suspiro,
hasta cuándo seguiré
enganchado a tu sonrisa,
hasta cuándo será el día vespertino
en que diga, niña,
que tú eres mía.
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