Deseo aprender a dejarme seducir por mí ser,
Por la percepción de elementos del mundo
a los que me aferro para aplacar el desprecio que a veces brota en mí
al sentir la inhumanidad que acompaña a la sociedad
La flor, el sol, la nube, la ola, el sonido de las hojas secas al caer,
El ocaso, la suavidad con que cae el rocío al pasto
A ellos, Quiero acariciar con el aroma de mi mano al escribir
Encontrarme en un letargo permanente para no salir de allí
Allí donde los rayos de la luna me hablan,
Donde mi espíritu abraza mi cuerpo para mantenerlo vivo
Donde ni el tiempo ni la piel limitan mí ser.