Autora Anonima
Poeta recién llegado
Quiero...
Quiero ser las sabanas que se escurren por tu piel
apretando tu pecho, tus caderas y tus pies,
enredarme en tus cabellos, sentirte plemanente
y dormir a ti unída, sintiendo tus labios de miel.
Quiero ser la almohada que te conforta
aquella que recibe tus besos de madrugada,
quiero pensar que soy la persona amada
cuando despiertas sudoroso y asustado.
Quiero saber que soy yo la que ronda tus sueños,
que cuando piensas en mi no existe mayor anhelo
y no puedes ocultar tu deseo de tenerme junto a ti.
Quiero ser el suave lecho que te acuna
en donde tu cuerpo se moldea perfectamente
y deseo ser todas las noches, la luz que entre:
¡Claro que luna que dibuje tu piel desnuda!
Quiero ser tu compañera en lo prohibido
e indagar en tus perversas fantasías,
buscar un rincón en donde saciar el líbido
que provoca la fricción de nuestras pieles.
¡Más ni siquiera cerca estoy de tus caricias!
Que trágica y agónica jugada del destino,
amarte como jamás he amado nunca,
¡Y gritarselo únicamente a las brisas
que se lleván mi corazón y dejan el llanto!
Quiero ser las sabanas que se escurren por tu piel
apretando tu pecho, tus caderas y tus pies,
enredarme en tus cabellos, sentirte plemanente
y dormir a ti unída, sintiendo tus labios de miel.
Quiero ser la almohada que te conforta
aquella que recibe tus besos de madrugada,
quiero pensar que soy la persona amada
cuando despiertas sudoroso y asustado.
Quiero saber que soy yo la que ronda tus sueños,
que cuando piensas en mi no existe mayor anhelo
y no puedes ocultar tu deseo de tenerme junto a ti.
Quiero ser el suave lecho que te acuna
en donde tu cuerpo se moldea perfectamente
y deseo ser todas las noches, la luz que entre:
¡Claro que luna que dibuje tu piel desnuda!
Quiero ser tu compañera en lo prohibido
e indagar en tus perversas fantasías,
buscar un rincón en donde saciar el líbido
que provoca la fricción de nuestras pieles.
¡Más ni siquiera cerca estoy de tus caricias!
Que trágica y agónica jugada del destino,
amarte como jamás he amado nunca,
¡Y gritarselo únicamente a las brisas
que se lleván mi corazón y dejan el llanto!
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