Ernst Nietzsche
Poeta recién llegado
"Te quiero aun en el más trillado de los escandalos." Eso digo.
Quiero más aquellas pequeñas cosas que me haces dejar de hacer.
Quiero ser aquel que, sin duda alguna, llego a hacerte caer en la vanidad.
Quiero tus manos. Quiero todo lo que puedas dar, lo que es mucho para mí.
Es cierto que quiero más de lo que meresco. Que nada tengo que ofrecer.
Pero es tiempo de que exorcise mi alma del espíritu del silencio y el miedo.
No quiero ser tu amigo, es cierto. Quiero ser más que "el que siempre sonrie".
Pero no quiero caer bajo el frívolo título que me ha de dar una redundante confesión.
Quiero que seamos compañeros de la vida. Recorrer el camino, y juntos andar por el sendero, con altas y bajas, con besos y lágrimas. Con sal y limón.
Porque a tu lado los momentos felices valdran el doble. Y los tragos tristes seran más dulces. El peso del destino será más ligero, porque lo llevaremos a cuestas los dos.
Y no quiero saber cuanto podría durar. Si ha de ser eterno, o si será semestral.
Quiero que un día, o una noche, digamos lo que nunca hemos dicho. Quiero demasiado.
Tal vez he dejado que mi orgullo me ganara. Quizá he perdido el momento preciso de firmar con sangre del corazón aquel pacto que ahora pido.
Si es así, quisiera tener la última oportunidad de decir lo mismo que ahora escribo ligeramente.
Ya sea que pierda la cabeza; o que quede postumo mi juramento de no volver a querer nada más.
Quiero más aquellas pequeñas cosas que me haces dejar de hacer.
Quiero ser aquel que, sin duda alguna, llego a hacerte caer en la vanidad.
Quiero tus manos. Quiero todo lo que puedas dar, lo que es mucho para mí.
Es cierto que quiero más de lo que meresco. Que nada tengo que ofrecer.
Pero es tiempo de que exorcise mi alma del espíritu del silencio y el miedo.
No quiero ser tu amigo, es cierto. Quiero ser más que "el que siempre sonrie".
Pero no quiero caer bajo el frívolo título que me ha de dar una redundante confesión.
Quiero que seamos compañeros de la vida. Recorrer el camino, y juntos andar por el sendero, con altas y bajas, con besos y lágrimas. Con sal y limón.
Porque a tu lado los momentos felices valdran el doble. Y los tragos tristes seran más dulces. El peso del destino será más ligero, porque lo llevaremos a cuestas los dos.
Y no quiero saber cuanto podría durar. Si ha de ser eterno, o si será semestral.
Quiero que un día, o una noche, digamos lo que nunca hemos dicho. Quiero demasiado.
Tal vez he dejado que mi orgullo me ganara. Quizá he perdido el momento preciso de firmar con sangre del corazón aquel pacto que ahora pido.
Si es así, quisiera tener la última oportunidad de decir lo mismo que ahora escribo ligeramente.
Ya sea que pierda la cabeza; o que quede postumo mi juramento de no volver a querer nada más.
::