pacosum
Poeta recién llegado
[h=1]QUIERO...[/h]
Quiero que dejes la pena;
cesen tus ojos de llanto.
Quita a la risa su manto.
Muestra tu cara serena.
Quiero pedirte que rías
alumbrando así tu alma
que ha perdido ya su calma
tras mil mañanas tan frías;
que vuelvan las alegrías
Y que tu dicha sea plena.
Quiero besarte salvaje
una, ciento, diez mil veces,
y así pagarte con creces
mi carencia de coraje;
Embestir como oleaje
en la playa de tu amor;
Que no sea sal mi sudor
ni tu cuerpo fin de viaje;
Que sea corto el pasaje
de este mar aterrador.
Quiero decirte te amo;
y que dicho sentimiento
no lo arrebate ni el viento
cuando lo nombro en vano.
Quiero contarte al oído
que eres mi meta y mi suerte.
quiero abrazarte muy fuerte
Hasta perder el sentido.
Y así quedarme dormido
mientras sujeto tu mano.
Dicho querer es tan fuerte,
furioso, loco, airado,
ido, voraz, obcecado,
que no le teme a la muerte.
Así resulta acertado
decirte tan claramente
que quererte ciegamente
jamás se me ha olvidado;
que un corazón destrozado
puede ser también valiente.
Querer, quererte, querida
Queriendo, quererte tanto
Que en vez de sal este canto
Eche mi amor a tu herida
Y que en esta u otra vida
Me lleve a tu cielo santo.
(Pacosum. Febrero 2014)
Quiero que dejes la pena;
cesen tus ojos de llanto.
Quita a la risa su manto.
Muestra tu cara serena.
Quiero pedirte que rías
alumbrando así tu alma
que ha perdido ya su calma
tras mil mañanas tan frías;
que vuelvan las alegrías
Y que tu dicha sea plena.
Quiero besarte salvaje
una, ciento, diez mil veces,
y así pagarte con creces
mi carencia de coraje;
Embestir como oleaje
en la playa de tu amor;
Que no sea sal mi sudor
ni tu cuerpo fin de viaje;
Que sea corto el pasaje
de este mar aterrador.
Quiero decirte te amo;
y que dicho sentimiento
no lo arrebate ni el viento
cuando lo nombro en vano.
Quiero contarte al oído
que eres mi meta y mi suerte.
quiero abrazarte muy fuerte
Hasta perder el sentido.
Y así quedarme dormido
mientras sujeto tu mano.
Dicho querer es tan fuerte,
furioso, loco, airado,
ido, voraz, obcecado,
que no le teme a la muerte.
Así resulta acertado
decirte tan claramente
que quererte ciegamente
jamás se me ha olvidado;
que un corazón destrozado
puede ser también valiente.
Querer, quererte, querida
Queriendo, quererte tanto
Que en vez de sal este canto
Eche mi amor a tu herida
Y que en esta u otra vida
Me lleve a tu cielo santo.
(Pacosum. Febrero 2014)