Había algo especial
un destello limpio
una silueta honesta
una sonrisa sincera
en su mirada.
Pasaba la puerta
cada día,
justo a las nueve
se movía lentamente
abriendo la ventana
invitando la primavera.
Algo especial había
en esa forma
tan segura de caminar,
de encender la vieja radio
de intentar bailar
los ritmos latinos.
Había algo maravilloso
en esa forma tan sexy
de colocar el lápiz
entre los dientes
mientras tecleaba
en su caballo de letras.
Era algo hermoso
verla sobar con ternura
los lomos de los libros,
versos de Benedetti
romances de Alberti
las pasiones confesas de Neruda.
Algo maravilloso ocurría
al regar el girasol enorme
y los pequeños cactus,
las plantas parecían hablarle
y entonar con ella
la música de la radio.
Algo especial había
en su olor
impregnando el ambiente
con dosis
de esperanza y justicia
de amor y libertad.
Pasaba por esa puerta
cada día, justo a las nueve
para encender
con sus sonrisa
la energía del universo.
Algo especial había
en esos ojos marrones
vivaces e inquietos
que cantaban a Pablo
y recitaban a García Lorca.
Había algo especial
una sonrisa sincera
y limpia en su mirada
y cada día, a las nueve
la veía encender con fuerza
el futuro de nuestra raza.
Fantom
un destello limpio
una silueta honesta
una sonrisa sincera
en su mirada.
Pasaba la puerta
cada día,
justo a las nueve
se movía lentamente
abriendo la ventana
invitando la primavera.
Algo especial había
en esa forma
tan segura de caminar,
de encender la vieja radio
de intentar bailar
los ritmos latinos.
Había algo maravilloso
en esa forma tan sexy
de colocar el lápiz
entre los dientes
mientras tecleaba
en su caballo de letras.
Era algo hermoso
verla sobar con ternura
los lomos de los libros,
versos de Benedetti
romances de Alberti
las pasiones confesas de Neruda.
Algo maravilloso ocurría
al regar el girasol enorme
y los pequeños cactus,
las plantas parecían hablarle
y entonar con ella
la música de la radio.
Algo especial había
en su olor
impregnando el ambiente
con dosis
de esperanza y justicia
de amor y libertad.
Pasaba por esa puerta
cada día, justo a las nueve
para encender
con sus sonrisa
la energía del universo.
Algo especial había
en esos ojos marrones
vivaces e inquietos
que cantaban a Pablo
y recitaban a García Lorca.
Había algo especial
una sonrisa sincera
y limpia en su mirada
y cada día, a las nueve
la veía encender con fuerza
el futuro de nuestra raza.
Fantom