Ya no eres la niña
Tampoco eres mujer,
Eres el alba del tiempo
Buscando su amanecer,
No eres el juego que cesa,
Ni eres la fiesta nocturna,
Eres la voz del que reza.
Eres la luz de la luna,
Nunca permitas que el tiempo,
Apure sus tragos amargos,
Sé como nube en el viento
Siempre buscando lo alto,
No eres rincón del error,
Ni eres bandera pérdida,
Eres la flor del amor,
Regada con nuestras vidas.
No eres la dama inocente,
Ni eres chiquilla dormida.
Eres humana, valiente,
Por eso la frente erguida,
No eres un rastro en la arena,
Ni eres muchacha querida,
Eres la playa que sueña,
Cruzar el mar a otra orilla,
No me importa si cumpliste,
Quince años o sesenta,
No me importa si te dicen:
¡No los quieres! ¡Si los quieres!
Sólo créeme que existes
Porque Dios es como tú eres.