caballero-del-silencio
Poeta recién llegado
Quince primaveras adornaban
el tierno contorno de su bella frente,
como dos luceros su ojos brillaban
ante la ternura de su faz sonriente.
Quince primaveras entonces tenía
cuando voluntario me torné su preso
y, cegado de ilusión y fantasía
le entregué la vida en cada beso.
Era una criatura de hermosa figura,
caminar altivo y de mirar travieso
con tal dulzura en su voz canora
que caí postrado rendido a su paso.
Castaña cascada caía por su espalda,
blonda que ligero jugueteaba el viento,
traína que aguarda paciente embozada
y atrapa a su paso cualquier pensamiento.
Quince primaveras tenía entonces,
caminar altivo y un mirar travieso;
cuando me miraron sus ojos audaces
sin más meditarlo, me volví su preso.
el tierno contorno de su bella frente,
como dos luceros su ojos brillaban
ante la ternura de su faz sonriente.
Quince primaveras entonces tenía
cuando voluntario me torné su preso
y, cegado de ilusión y fantasía
le entregué la vida en cada beso.
Era una criatura de hermosa figura,
caminar altivo y de mirar travieso
con tal dulzura en su voz canora
que caí postrado rendido a su paso.
Castaña cascada caía por su espalda,
blonda que ligero jugueteaba el viento,
traína que aguarda paciente embozada
y atrapa a su paso cualquier pensamiento.
Quince primaveras tenía entonces,
caminar altivo y un mirar travieso;
cuando me miraron sus ojos audaces
sin más meditarlo, me volví su preso.