Josué M. Marrero
Poeta recién llegado
Es de noche en el viejo San Juan
Le gente baila de todo sin cesar
Es día de fiesta, y hay que celebrar
Pues la vida es corta y hay que aprovechar
Mientras ella se maquilla frente al espejo del tocador
La música la invita a lucirse ante todo espectador
Ella es joven y los hombres la admiran
Ya los recuerdos del pasado no la lastiman
Ella es la musa férvida,
que tanto él deseaba
Mientras que la pasión en su vida
a poco se evaporaba
Ya en su poesía no concebía nada
Ella ve de entre toda la gente
tratando de encontrar
A algún caballero decente
Alguien sincero que la pudiera acompañar
De pronto divisa a un hombre guapo
Tranquilo y sentado
Atentamente observando
Se encuentra algo solo
¿Cuál será la razón?
¿Sera soltero?
¿Tendrá buen corazón?
Ella se le acerca lentamente
Él no tarda en percatarse de su suerte
Ella era una mujer inteligente
Que se fijaba en el cuidadosamente
Poco a poco ella se le aproximaba
Su corazón rápidamente se aceleraba
Era hermosa y simplemente lo intimidaba
Ya era tarde, pero la noche no daba pausa
Ella era la reina y su perfume lo acaparaba
Lo mira a los ojos y le sonríe con cierta gracia
Y el cae preso ante toda su elegancia
Ella podría ser la vida
De igual manera podría ser la muerte
Pero había que ser valiente
Pues era belleza, toda una mujer,
Fascinante y sobresaliente
Eminente diosa del mar
A la que muy pronto con cuidado podría amar
Cayó en el encanto de su mirada de sirena
Habían pasado quince segundos
Por un momento se miran rotundos
Y el como si esperando la primavera
Se levanta y le confiesa:
“Quiero bailar contigo la noche entera”
Le gente baila de todo sin cesar
Es día de fiesta, y hay que celebrar
Pues la vida es corta y hay que aprovechar
Mientras ella se maquilla frente al espejo del tocador
La música la invita a lucirse ante todo espectador
Ella es joven y los hombres la admiran
Ya los recuerdos del pasado no la lastiman
Ella es la musa férvida,
que tanto él deseaba
Mientras que la pasión en su vida
a poco se evaporaba
Ya en su poesía no concebía nada
Ella ve de entre toda la gente
tratando de encontrar
A algún caballero decente
Alguien sincero que la pudiera acompañar
De pronto divisa a un hombre guapo
Tranquilo y sentado
Atentamente observando
Se encuentra algo solo
¿Cuál será la razón?
¿Sera soltero?
¿Tendrá buen corazón?
Ella se le acerca lentamente
Él no tarda en percatarse de su suerte
Ella era una mujer inteligente
Que se fijaba en el cuidadosamente
Poco a poco ella se le aproximaba
Su corazón rápidamente se aceleraba
Era hermosa y simplemente lo intimidaba
Ya era tarde, pero la noche no daba pausa
Ella era la reina y su perfume lo acaparaba
Lo mira a los ojos y le sonríe con cierta gracia
Y el cae preso ante toda su elegancia
Ella podría ser la vida
De igual manera podría ser la muerte
Pero había que ser valiente
Pues era belleza, toda una mujer,
Fascinante y sobresaliente
Eminente diosa del mar
A la que muy pronto con cuidado podría amar
Cayó en el encanto de su mirada de sirena
Habían pasado quince segundos
Por un momento se miran rotundos
Y el como si esperando la primavera
Se levanta y le confiesa:
“Quiero bailar contigo la noche entera”