Un titubear camina por un
flanco de tu cuerpo donde
acaecen tus constantes partidas.
No sé que más sentir... no quiero
sentir. Si ya contigo he
despuntado miedo y amor.
Si mañana el albor se tornáse
a tus ojos, y tu pupila
irradiada llegáse a mí,
¡Oh Dios!, Qué haría?.
Acaso el hastío probaría palabra?,
Quizá mi estupidez te llamaría,
... O tal vez mi recóndito temor
tomaría mi lengua y recitaría:
Y quise volar, pero de alas carecía.
Y quise soñar, pero mis ojos no dormían.
Y quise amar, pero hoy falta corazón.
Es la emoción que se aflora
sobre el idilio que se escribe con
tu labio y con el mío.
Si pudiera olvidar tan solo
el rubor que mis manos
gestaban en tu piel,
tu perfume tragado en
mis besos, y el placer fugándose
de los cuerpos,
buscando el remanso en tus
pechos líbidos de
tanto amor.
Y si la luna hoy menguara,
cándida, sobre tus labios,
volviéndose a mí,
¡Oh Dios!, qué haría?.
La valentía rodáse como verbo?,
quiza enamorado te buscaría.
... O tal vez mi recóndito temor
tomaría mi lengua y recitaría:
Y quise besar, pero mis labios perecían.
Y quise acariciar, pero mis manos se extinguían.
Y quise amar, pero hoy falta una razón.
Donde busques una duda, allí
estaré yo, matizando las ganas
de volver con crudo dolor.
Si pudiera olvidar ese fugaz
cariño cosechado de nuestra
vida en un parpadeo,
tus palabras risueñas que
caducan al llegar a mi oído,
tu sonrisa de instantáneo
amanecer. Si pudiera olvidar
que ayer te amé.
Si al levantarme, el silencio
cruzando la aurora, voláse tu
alma a mi alcoba,
¡Oh Dios!, qué haría?.
La marchita redención sulfurara amarga?,
quiza abnegado te recibiría.
... O tal vez mi recóndito temor
tomaría mi lengua y recitaría:
Y quise intentar, pero las ganas eclipsadas yacían.
Y quise regresar, pero mis piernas cedían.
Y quise amar, pero hoy falta el amor.
Así que hoy me ciego con las nubes,
volátil pasión. Llama y hielo,
muerte y razón.
El querer hoy se hostiga
con mi inútil decisión, llegas o no
llegas igual voy.
flanco de tu cuerpo donde
acaecen tus constantes partidas.
No sé que más sentir... no quiero
sentir. Si ya contigo he
despuntado miedo y amor.
Si mañana el albor se tornáse
a tus ojos, y tu pupila
irradiada llegáse a mí,
¡Oh Dios!, Qué haría?.
Acaso el hastío probaría palabra?,
Quizá mi estupidez te llamaría,
... O tal vez mi recóndito temor
tomaría mi lengua y recitaría:
Y quise volar, pero de alas carecía.
Y quise soñar, pero mis ojos no dormían.
Y quise amar, pero hoy falta corazón.
Es la emoción que se aflora
sobre el idilio que se escribe con
tu labio y con el mío.
Si pudiera olvidar tan solo
el rubor que mis manos
gestaban en tu piel,
tu perfume tragado en
mis besos, y el placer fugándose
de los cuerpos,
buscando el remanso en tus
pechos líbidos de
tanto amor.
Y si la luna hoy menguara,
cándida, sobre tus labios,
volviéndose a mí,
¡Oh Dios!, qué haría?.
La valentía rodáse como verbo?,
quiza enamorado te buscaría.
... O tal vez mi recóndito temor
tomaría mi lengua y recitaría:
Y quise besar, pero mis labios perecían.
Y quise acariciar, pero mis manos se extinguían.
Y quise amar, pero hoy falta una razón.
Donde busques una duda, allí
estaré yo, matizando las ganas
de volver con crudo dolor.
Si pudiera olvidar ese fugaz
cariño cosechado de nuestra
vida en un parpadeo,
tus palabras risueñas que
caducan al llegar a mi oído,
tu sonrisa de instantáneo
amanecer. Si pudiera olvidar
que ayer te amé.
Si al levantarme, el silencio
cruzando la aurora, voláse tu
alma a mi alcoba,
¡Oh Dios!, qué haría?.
La marchita redención sulfurara amarga?,
quiza abnegado te recibiría.
... O tal vez mi recóndito temor
tomaría mi lengua y recitaría:
Y quise intentar, pero las ganas eclipsadas yacían.
Y quise regresar, pero mis piernas cedían.
Y quise amar, pero hoy falta el amor.
Así que hoy me ciego con las nubes,
volátil pasión. Llama y hielo,
muerte y razón.
El querer hoy se hostiga
con mi inútil decisión, llegas o no
llegas igual voy.