Quise hacer para ti la poesía

Maravillosa obra la que nos comparte maestro, llena de sensibilidad y de imágenes que se disfrutan de principio a fin. Un gusto visitarle.
Un abrazo!
 
Que fuerza de sentimiento plasmas en tan elocuentes y fluidos versos
es genial tu estilo, tiene el sello unico de tu alma de poeta
Un abrazo.
 
Quise hacer para ti la poesía
Como una casa de oro
para que vivieran tus manos
como yo las pusiera
y tus ojos fueran cerrojos
para escrutar
el otro lado de las ventanas infranqueables.
Pero tus manos fueron de palo
y tus ojos embalsamados
miraban rígidamente el interno
infinito que guardaban
Y vencido, me quedé dormido
con tu imagen ya casi equivocada.
Y soñé que descalzos
corríamos silvestres de la mano
sin hollarnos las espinas y las piedras
Y tenías el olor de mariposas
y tu pelo el ruido de las flores
sin jardín
y yo untaba la ternura de
las manos en tu pelo blando
Y tú corrías lacia como una gaviota o una garza
con tus manos de torcaza y de durazno
tan solo parecidas a tus manos
y tus ojos como sólo pueden ser tus ojos.
como,... como tus ojos
tal vez con un poco de cielo y de reloj pequeño
con algo de cebolla con el filo al medio
o de charco latiendo por la piedra
sorpresiva.
Entonces desperté y quise
hacerte una mañana verde y dorada
de poesía,
y te dije revoloteando como las mariposas
que tiemblan como las hojas lerdas.
Pero volabas epiléptica de mariposa
y la mañana falsa de farol y de
espejismo no tenía tu mañana
Entonces ya no volví a querer juntarte
la poesía.
Y solemos andar sin recogerla
muy cerca de la poesía aún no
acomodada, de las cosas simples
y callamos los dos a un silencio
como una manera
de poder aún el verso


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Hermoso poema querido amigo, felicito tu gran trabajo que siempre es destacado, una maravilla hermano mío, saludos.
 
Jorge en verdad quisiste, pero cayó en tierra estéril...mientras la poesía sigue su camino, a salvo.
Un abrazo, calidad grande en tu decir. Pili
 
Quise hacer para ti la poesía
Como una casa de oro
para que vivieran tus manos
como yo las pusiera
y tus ojos fueran cerrojos
para escrutar
el otro lado de las ventanas infranqueables.
Pero tus manos fueron de palo
y tus ojos embalsamados
miraban rígidamente el interno
infinito que guardaban
Y vencido, me quedé dormido
con tu imagen ya casi equivocada.
Y soñé que descalzos
corríamos silvestres de la mano
sin hollarnos las espinas y las piedras
Y tenías el olor de mariposas
y tu pelo el ruido de las flores
sin jardín
y yo untaba la ternura de
las manos en tu pelo blando
Y tú corrías lacia como una gaviota o una garza
con tus manos de torcaza y de durazno
tan solo parecidas a tus manos
y tus ojos como sólo pueden ser tus ojos.
como,... como tus ojos
tal vez con un poco de cielo y de reloj pequeño
con algo de cebolla con el filo al medio
o de charco latiendo por la piedra
sorpresiva.
Entonces desperté y quise
hacerte una mañana verde y dorada
de poesía,
y te dije revoloteando como las mariposas
que tiemblan como las hojas lerdas.
Pero volabas epiléptica de mariposa
y la mañana falsa de farol y de
espejismo no tenía tu mañana
Entonces ya no volví a querer juntarte
la poesía.
Y solemos andar sin recogerla
muy cerca de la poesía aún no
acomodada, de las cosas simples
y callamos los dos a un silencio
como una manera
de poder aún el verso


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Mientras siga la siembra, algún día llegarán humanas manos, entrelazadas, a recogerlas, porque nunca se pierde la belleza de su POESÍA Maestro. Abrabesos en su corazón
 
Jorge quisiste hacer la poesía tan hermosa y entregada...para quien no supo valorarla, pero tu verso persiste.
Un abrazo grande, grande. Pili
 
Quise hacer para ti la poesía
Como una casa de oro
para que vivieran tus manos
como yo las pusiera
y tus ojos fueran cerrojos
para escrutar
el otro lado de las ventanas infranqueables.
Pero tus manos fueron de palo
y tus ojos embalsamados
miraban rígidamente el interno
infinito que guardaban
Y vencido, me quedé dormido
con tu imagen ya casi equivocada.
Y soñé que descalzos
corríamos silvestres de la mano
sin hollarnos las espinas y las piedras
Y tenías el olor de mariposas
y tu pelo el ruido de las flores
sin jardín
y yo untaba la ternura de
las manos en tu pelo blando
Y tú corrías lacia como una gaviota o una garza
con tus manos de torcaza y de durazno
tan solo parecidas a tus manos
y tus ojos como sólo pueden ser tus ojos.
como,... como tus ojos
tal vez con un poco de cielo y de reloj pequeño
con algo de cebolla con el filo al medio
o de charco latiendo por la piedra
sorpresiva.
Entonces desperté y quise
hacerte una mañana verde y dorada
de poesía,
y te dije revoloteando como las mariposas
que tiemblan como las hojas lerdas.
Pero volabas epiléptica de mariposa
y la mañana falsa de farol y de
espejismo no tenía tu mañana
Entonces ya no volví a querer juntarte
la poesía.
Y solemos andar sin recogerla
muy cerca de la poesía aún no
acomodada, de las cosas simples
y callamos los dos a un silencio
como una manera
de poder aún el verso son versos profeccionales maestro JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
sin hollarnos las espinas y las piedras
Y tenías el olor de mariposas
Que maravilla de poesía, cautivadora y ¡MAGISTRAL!
Un abrazo fuerte al corazón mi buen amigo, con toda
mi alma.
 

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