Ramón Fausto Rojas Gil
Poeta recién llegado
Cuantas cosas quisiera contarte
¡ Oh! Si me escucharas niña mía
mi pobre corazón al suplicarte
una vez más con mi agonía.
Tu sabes lo mucho que te adoro
y cuanto por amor he sufrido
a tal grado que si lloro,
lloro por no llegar a ser querido.
Tú tienes esa luz de mi alegría
así lo niegues de mil maneras
y yo busque en otras, noche y día
y tú digas que ya no te quiera.
Jamás mandar al corazón podría
y de no quererte así lo convenciera
pero que quieres que haga vida mía
si el corazón hasta la vida diera.
◊◊◊
Tú tienes un mar de dulzura
que a mis ojos le han gustado tanto
que va más allá de la hermosura
y que el hombre lo celebra con el canto.
Por eso no podría borrarte en mi locura,
ni los versos que a ti he dedicado,
pues quien podría borrarte a la altura
de mil versos que me has inspirado.
No podría borrar una estrella, así quiera,
mi pasión es amarla y adorarla
así muera yo de tristeza y ella no me vea
quedaran mis versos para recordarla.
¡ Oh! Si me escucharas niña mía
mi pobre corazón al suplicarte
una vez más con mi agonía.
Tu sabes lo mucho que te adoro
y cuanto por amor he sufrido
a tal grado que si lloro,
lloro por no llegar a ser querido.
Tú tienes esa luz de mi alegría
así lo niegues de mil maneras
y yo busque en otras, noche y día
y tú digas que ya no te quiera.
Jamás mandar al corazón podría
y de no quererte así lo convenciera
pero que quieres que haga vida mía
si el corazón hasta la vida diera.
◊◊◊
Tú tienes un mar de dulzura
que a mis ojos le han gustado tanto
que va más allá de la hermosura
y que el hombre lo celebra con el canto.
Por eso no podría borrarte en mi locura,
ni los versos que a ti he dedicado,
pues quien podría borrarte a la altura
de mil versos que me has inspirado.
No podría borrar una estrella, así quiera,
mi pasión es amarla y adorarla
así muera yo de tristeza y ella no me vea
quedaran mis versos para recordarla.
Última edición: