rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Quisiera explorar los confines de tu belleza
con pausa y detalle, como un sibarita,
y arrancar de mi alma toda estalactita
y dejarle acariciar tu nacarada delicadeza.
Quisiera promulgar un edicto en tus labios
con mi boca sedienta de tu ser alucinante,
y beber de tu piel, esa lujuria exorbitante
cada uno de los pecados bajo signo estepario.
Quisiera dibujar en tu mente mi nombre,
y arrebatarte cada aliento, y hacerme su dueño;
Quisiera derrotar el futuro con mi pañuelo
pero es imposible: y tu ausencia es hecatombe.
Quisiera sentir, otra vez, el pasado
y deleitarme en su aroma, ya olvidado.
Quisiera soñar, como ayer, a tu lado
y viajar al Edén, despreciando este hado
quisiera ahuyentar los coyotes del miedo,
y todos los fantasmas de mi imaginación.
Pero sin ti, el presente es umbilical desolación
sin ti, mi niño, me mustio en el suelo
Quisiera inventariar cada segundo agorero
y tirarlo a la basura, junto con este sufrir:
Y en eterno desasosiego, solo me queda escribir,
y en mentiras y locuras, pretender que eres mi dueño
con pausa y detalle, como un sibarita,
y arrancar de mi alma toda estalactita
y dejarle acariciar tu nacarada delicadeza.
Quisiera promulgar un edicto en tus labios
con mi boca sedienta de tu ser alucinante,
y beber de tu piel, esa lujuria exorbitante
cada uno de los pecados bajo signo estepario.
Quisiera dibujar en tu mente mi nombre,
y arrebatarte cada aliento, y hacerme su dueño;
Quisiera derrotar el futuro con mi pañuelo
pero es imposible: y tu ausencia es hecatombe.
Quisiera sentir, otra vez, el pasado
y deleitarme en su aroma, ya olvidado.
Quisiera soñar, como ayer, a tu lado
y viajar al Edén, despreciando este hado
quisiera ahuyentar los coyotes del miedo,
y todos los fantasmas de mi imaginación.
Pero sin ti, el presente es umbilical desolación
sin ti, mi niño, me mustio en el suelo
Quisiera inventariar cada segundo agorero
y tirarlo a la basura, junto con este sufrir:
Y en eterno desasosiego, solo me queda escribir,
y en mentiras y locuras, pretender que eres mi dueño