atlantico.30
Poeta recién llegado
Quiso la tarde hundida, desplomar su cielo herido
en sangre de lamento encarnado en tus ojos.
Ni pude de los restos de tu amor recoger despojos,
pues solo escondían tus labios un beso fingido.
Y ya por ti, arrojé la libertad, olvidé el sentido:
del asomo atrevido de la luna resulté antojo.
Mostrándote mi sombra herida del negro al rojo,
se desvanece por lo mismo que ha existido.
en sangre de lamento encarnado en tus ojos.
Ni pude de los restos de tu amor recoger despojos,
pues solo escondían tus labios un beso fingido.
Y ya por ti, arrojé la libertad, olvidé el sentido:
del asomo atrevido de la luna resulté antojo.
Mostrándote mi sombra herida del negro al rojo,
se desvanece por lo mismo que ha existido.