¡quítame ya la jodida virginidad!

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

cuando encuentras a la mujer de tu vida

-aunque sea ya la quinta o la sexta mujer de tu vida-
pero tu juventud hace tiempo acabó
y ahora no tienes ya ilusiones
ni demasiadas energías o ganas para intentar esforzarte
por hacer con ella lo que ya hiciste antes con otras
lo que viviste con otras hasta el cansancio y que te llevó
a terminar aplastado, vencido, tal vez medio loco
terminar hecho esa mierda en que ahora estás convertido
-no precisamente un anciano pero ya bastante quebrantado
tanto de cuerpo como de capacidad para convencerse a sí mismo
de que mientras la vida no acabe aún hay esperanza-
esa mierda que ahora apenas logra en las mañanas
salir de la cama y arrastrarse hasta el baño
mirarse al espejo y contemplar la imagen
de ese tipo de jeta amarga y ceño fruncido
esos ojos hundidos que absorben la luz
y no la reflejan
cuando encuentras a esta chica en tales circunstancias
lo último que quieres es joderle la vida
apagar la luz en su mirada
o empezar a quitarle la venda de la ingenuidad
hacerle lo que sabes que tendrás que hacerle
porque si no se lo haces tú, se lo hará otro
-y encima ella parece estar que se muere por que se lo hagan ya-
romperle el coño de una maldita vez
hacerla cruzar esa primera y breve escala
del largo viaje que para ella apenas comienza -tan joven aún y ciega-
y en el que pronto tú no serás más que un lejano recuerdo
¿cómo hace uno para impedir la evolución natural de las cosas
y zafarse de la gravedad de los cuerpos que se atraen?
¿a qué mentiras puede recurrir un puto viejo desengañado de todo
para convencerse de la conveniencia de dejar meterse en su cama
a una niña boba que se anda quemando del culo?
a ciertas alturas ya sólo queda el cinismo
decirse simplemente "si ella lo pide, quién soy yo para negárselo
además en estos tiempos comienzan pronto
de catorce, de quince, ella tiene ya dieciseis"
cuando encuentras a la mujer de tu vida -vamos a llamarla así-
allí de pie como una aparición milagrosa en una de las últimas curvas
del largo camino que ya tienes recorrido a tus espaldas
siempre te queda la opción de tirarle un beso, decirle adiós
pasar de largo sin detenerte y dejar que venga otro y asuma
la triste tarea de iniciarla en el oficio del desencanto
enfilarla en el curso que al final todos hemos de seguir
hasta terminar hundidos en el pozo amargo de los días
con el corazón roto, el cuerpo maltrecho, la creciente desazón
que los años causan, las personas causan, la vida por sí sola causa
-¿y qué fue de los sueños, qué del amor, qué de la esquiva felicidad
cuándo se me cansó la sonrisa, en qué momento
murió la esperanza y se oscureció la mañana?-
tienes la opción de desentenderte de ella
hacer como que ni siquiera la viste, huir a otra ciudad
emigrar a california en busca del eslabón perdido
-a lo mejor buscar a tus hijos y ver qué fue de sus vidas-
tienes la opción de no volver a cagarla aunque sabes que en todo caso
cuando se ha obtenido cierto grado de virtuosismo en una materia
las oportunidades de ejercer las faenas propias de dicha materia
un verdadero artista no las deja pasar

aunque su arte se trate de cagarla




 
Por suerte existe la restauración del imen jajaja muy buenas letras me he convertido en tu fans
 

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