Henry Miller
Poeta recién llegado
Parado en el abismo del instante
Reducido ya a cenizas,
Tu imagen me golpea como el cristal.
Vienes como una gladiola
Abierta y blanca
Doliendo hasta lo indescriptible.
Mis ojos de silencio
Están llenos de licor y sangre.
Me faltas.
Párate a mirar mi sombra de héroe vencido
Que mantiene su porte de metal
Más no convence,
Mírame con esos ojos de túnel,
Adivina mi sufrimiento,
Deja que tu cáliz rebose sueños
Y comparte conmigo esas dudas.
Quizá mañana me vuelvas a encontrar
En un país extraño
Y podamos amarnos como dos siluetas
Como dos Ángeles desnudos
En la pulcritud del odio hay una semilla que pervive
Que trasciende
Que vivifica,
Quizá no te pierda del todo,
Quizá la luna tuerza su camino
Y los pájaros del alba
Se junten en una sola nube
Como en esas historias
Que solía soñar de niño.
Estoy llorando sin lágrimas,
Absuelto ya de tu amor
Me dejo mecer en el vuelo lánguido
De tu recuerdo,
Tu espesura se me sube a la cabeza,
Oigo que hablas,
Que vienes y te vas
Que subes como la uva al cielo
Y luego derrumbas sobre mi corazón
Tu olvido.
¿De que esta hecho tu olvido?
¿De qué lluvia?
¿De qué precipitaciones?
¡Dime que no puedes olvidarme del todo!
Una palabra tuya bastaría
Para hacer que la ciudad renaciera,
Y las palomas y los grillos
Espigaran sus encantos,
Como delicias de orfebrería
¡Ciudad irreal
Para seres sin tiempo!
¡Una palabra tuya oh Dios!
Necesito hablar de ti con alguien,
Decirle que estoy envuelto en tu piel,
Que no me basta un rosal incrédulo
Para aniquilar tú nombre,
Tu nombre al que amo más que a Dios,
Tu nombre que golpea mi frente
Como un pájaro perdido
Necesito contarle a alguien,
Que mis noches son de un azul oxidado,
Que entran cuervos por mi ventana
Y se posan a mis pies
Hasta que llega el alba.
Necesito decirle pues
Que mis ojos no me dicen la verdad,
Que vivo en un mundo
En el que no vive nadie,
Que todo es irreal, tenaz, incierto
Que las abejas y las moscas
Vienen a beber de mi alma
Y me encuentran ausente.
Pero quizás
Algún día esta capítulo termine
Y las aves llenen el cielo
Con el sonido de tu breve nombre
Y quizá solo quizá
Se levantará este velo de sangre
Que se despierta con el primer sol
Reducido ya a cenizas,
Tu imagen me golpea como el cristal.
Vienes como una gladiola
Abierta y blanca
Doliendo hasta lo indescriptible.
Mis ojos de silencio
Están llenos de licor y sangre.
Me faltas.
Párate a mirar mi sombra de héroe vencido
Que mantiene su porte de metal
Más no convence,
Mírame con esos ojos de túnel,
Adivina mi sufrimiento,
Deja que tu cáliz rebose sueños
Y comparte conmigo esas dudas.
Quizá mañana me vuelvas a encontrar
En un país extraño
Y podamos amarnos como dos siluetas
Como dos Ángeles desnudos
En la pulcritud del odio hay una semilla que pervive
Que trasciende
Que vivifica,
Quizá no te pierda del todo,
Quizá la luna tuerza su camino
Y los pájaros del alba
Se junten en una sola nube
Como en esas historias
Que solía soñar de niño.
Estoy llorando sin lágrimas,
Absuelto ya de tu amor
Me dejo mecer en el vuelo lánguido
De tu recuerdo,
Tu espesura se me sube a la cabeza,
Oigo que hablas,
Que vienes y te vas
Que subes como la uva al cielo
Y luego derrumbas sobre mi corazón
Tu olvido.
¿De que esta hecho tu olvido?
¿De qué lluvia?
¿De qué precipitaciones?
¡Dime que no puedes olvidarme del todo!
Una palabra tuya bastaría
Para hacer que la ciudad renaciera,
Y las palomas y los grillos
Espigaran sus encantos,
Como delicias de orfebrería
¡Ciudad irreal
Para seres sin tiempo!
¡Una palabra tuya oh Dios!
Necesito hablar de ti con alguien,
Decirle que estoy envuelto en tu piel,
Que no me basta un rosal incrédulo
Para aniquilar tú nombre,
Tu nombre al que amo más que a Dios,
Tu nombre que golpea mi frente
Como un pájaro perdido
Necesito contarle a alguien,
Que mis noches son de un azul oxidado,
Que entran cuervos por mi ventana
Y se posan a mis pies
Hasta que llega el alba.
Necesito decirle pues
Que mis ojos no me dicen la verdad,
Que vivo en un mundo
En el que no vive nadie,
Que todo es irreal, tenaz, incierto
Que las abejas y las moscas
Vienen a beber de mi alma
Y me encuentran ausente.
Pero quizás
Algún día esta capítulo termine
Y las aves llenen el cielo
Con el sonido de tu breve nombre
Y quizá solo quizá
Se levantará este velo de sangre
Que se despierta con el primer sol
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