Cristóbal Martelini
Poeta recién llegado
Quizás éstas sean mis últimas palabras hacia ella.
Querría decirle tantas cosas, pero no la tengo.
Podría decirle, quizás, que la extraño.
Que trato de olvidarla cada segundo, porque no la tengo.
Podría decirle que la quise, como no pensé que lo haría.
Acariciarla con los versos que me salen de dentro.
Quizás ésas serían mis últimas palabras hacia ella.
Pero no importa, seguiría hablándole cada noche.
Como si estuviera en mis brazos, como tantas veces.
Como cuando sonreía con la mirada perdida.
Junto esos recuerdos y los hago infinitos.
Es entonces cuando la beso, y la abrazo y la quiero.
Quizás sea un sueño,sí, pero lo sueño despierto.
Y duele profundamente. Me estremezco al recordarla.
Debo olvidarla, pero no puedo, porque la quiero.
Quizás estas sean mis últimas palabras hacia ella.
No tengo nada más.Sólo su rostro en la memoria.
Cómo olvidar esa mirada, la que precede a un beso.
El que sintió algo así entenderá lo que digo.
Ella lo sintió, también yo la miré así.
Por eso sé que ella me tiene adentro, aunque no esté conmigo.
Sé que ríe, que llora, que siente. Qué largo el olvido.
Hoy escucho los ruiseñores cantarle al amanecer.
Ajenos a todo, qué lindos. Mejor así, quizás.
Ahora sé que éstas son mis últimas palabras hacia ella.
No escribiré nada más. Sólo que la amé, vaya si la amé.
Querría decirle tantas cosas, pero no la tengo.
Podría decirle, quizás, que la extraño.
Que trato de olvidarla cada segundo, porque no la tengo.
Podría decirle que la quise, como no pensé que lo haría.
Acariciarla con los versos que me salen de dentro.
Quizás ésas serían mis últimas palabras hacia ella.
Pero no importa, seguiría hablándole cada noche.
Como si estuviera en mis brazos, como tantas veces.
Como cuando sonreía con la mirada perdida.
Junto esos recuerdos y los hago infinitos.
Es entonces cuando la beso, y la abrazo y la quiero.
Quizás sea un sueño,sí, pero lo sueño despierto.
Y duele profundamente. Me estremezco al recordarla.
Debo olvidarla, pero no puedo, porque la quiero.
Quizás estas sean mis últimas palabras hacia ella.
No tengo nada más.Sólo su rostro en la memoria.
Cómo olvidar esa mirada, la que precede a un beso.
El que sintió algo así entenderá lo que digo.
Ella lo sintió, también yo la miré así.
Por eso sé que ella me tiene adentro, aunque no esté conmigo.
Sé que ríe, que llora, que siente. Qué largo el olvido.
Hoy escucho los ruiseñores cantarle al amanecer.
Ajenos a todo, qué lindos. Mejor así, quizás.
Ahora sé que éstas son mis últimas palabras hacia ella.
No escribiré nada más. Sólo que la amé, vaya si la amé.