coral
Una dama muy querida en esta casa.
Quizás te quise mucho
¡Pero ya... no te quiero!
¡tal vez, te quise mucho!
que le robé a mi vida,
las horas, los minuto, los segundos,
¡dedicados a ti, dañando mis sentidos!
que le robé a mi vida,
las horas, los minuto, los segundos,
¡dedicados a ti, dañando mis sentidos!
¿pensaste que el amor, fue solo obligación?
te diré, que así, no es como se ama,
¡porque el amor, es como ardiente flama!
¡es la esencia del alma¡
Tu amor fue una quimera, bañada
con un frió rocío, hundiéndolo, en tristeza,
¡sin recibir abrigo!
Los besos que me diste, se han ido borrando
y me quede esperando, alimentar mis labios,
con esa ardiente llama de dos enamorados,
en entrega sublime de un puro sentimiento,
la entrega de dos almas, unidas por un himno
de fe y de esperanza.
Allí es donde se encuentra la única cordura,
de imprimir con las manos eso que llaman vida,
para que en un sacrificio se eleve este amor, en grito
de alabanza hasta los mismos cielos.
¡Y no es que no te amará, quizás te quise mucho!
y no quiero ofenderte, pero este amor por ti...
que tanto te rogaba, se ha ido, ya muy lejos,
tomando un nuevo rumbo.
¡Perdona si te digo que ya no te recuerdo!
¡Porque ya... no te quiero!
Prudencia arenas
Coral