robé los últimos bostezos de mi inspiración
y huí.
cobarde,vilmente,
me sumergí en un laberinto de algodones
donde nadie pudiera atraparme.
pero allí,acorralado,
me entregué.
sin resignación,
suavemente,
al más dulce roce de sus cadenas,
tras los barrotes de su pelo,
esposado en tu sudor.
ahora,prisionero,
disfruto de esta celda,
relamiendome,
sin sentencia,
saboreando mi condena.
tras las rejas de este lecho,
bajo la custodia de tu cuerpo,
recuperaré mi inspiración marchita.
quizás.
y huí.
cobarde,vilmente,
me sumergí en un laberinto de algodones
donde nadie pudiera atraparme.
pero allí,acorralado,
me entregué.
sin resignación,
suavemente,
al más dulce roce de sus cadenas,
tras los barrotes de su pelo,
esposado en tu sudor.
ahora,prisionero,
disfruto de esta celda,
relamiendome,
sin sentencia,
saboreando mi condena.
tras las rejas de este lecho,
bajo la custodia de tu cuerpo,
recuperaré mi inspiración marchita.
quizás.