Se fue, levantó el vuelo y se fue.
Como la niebla liviana envolvía mi corazón,
como la tibia brisa de los mares acariciaba mi alma,
pero se fue, levantó el vuelo y se fue.
Me acosté abrazado a ella y bebí de sus labios,
acaricié sus oteros y mis manos
caminaron por sus dunas hasta el oasis.
Pero se fue, desperté y ya no estaba.
¿A dónde dirigirá sus pasos ahora que no es mía?
¿Qué mal, nacido de la mentira, la mantuvo conmigo
para que un alado misterio la arrancara de mis sueños
y la dejara en los inciertos caminos de la vida?
Entre mis manos sólo queda la polvareda de la estampida
y en mis labios la vana voz del llanto quebrado.
Yo la amaba, la amaba. ¡La amaba tanto!
Pero se fue sin dejar pisadas que seguir.
Ahora peno despierto, doy prisas al sol y reclamo la luna.
Quizás ella me devuelva mis delirios oníricos
Quizás.
Como la niebla liviana envolvía mi corazón,
como la tibia brisa de los mares acariciaba mi alma,
pero se fue, levantó el vuelo y se fue.
Me acosté abrazado a ella y bebí de sus labios,
acaricié sus oteros y mis manos
caminaron por sus dunas hasta el oasis.
Pero se fue, desperté y ya no estaba.
¿A dónde dirigirá sus pasos ahora que no es mía?
¿Qué mal, nacido de la mentira, la mantuvo conmigo
para que un alado misterio la arrancara de mis sueños
y la dejara en los inciertos caminos de la vida?
Entre mis manos sólo queda la polvareda de la estampida
y en mis labios la vana voz del llanto quebrado.
Yo la amaba, la amaba. ¡La amaba tanto!
Pero se fue sin dejar pisadas que seguir.
Ahora peno despierto, doy prisas al sol y reclamo la luna.
Quizás ella me devuelva mis delirios oníricos
Quizás.