alexander akerman
Poeta recién llegado
Quizás
Quizás en la noche me hablaban los silencios,
me anunciaban las campanas de tu partida hacia la eternidad,
Quizás la vida se olvidó de los dos,
nos encerró en su celda entre monstruosas decepciones
y nos esfumamos entre lo imperceptible,
entre lo que nunca sucedió en el ayer.
Quizás en esta noche me fui diluyendo entre sollozo desespero del volar,
me fui diluyendo como el ave que al notar que llegó el invierno emprendió su vuelo;
perdiéndose en la inmensidad del cielo,
diluyéndose en los brazos de la eternidad.
Quizás la noche me llenó de silencios,
melancólicos silencios que nos invitan a reflexionar,
pues en la inmensidad de este valle que huele a soledad,
me pierdo en los pensamientos que una vez me hicieron llorar,
llorar en una noche fría de invierno,
que me envolvió en su regazo, brazos de la eternidad.
Quizás en la noche me hablaban los silencios,
me anunciaban las campanas de tu partida hacia la eternidad,
Quizás la vida se olvidó de los dos,
nos encerró en su celda entre monstruosas decepciones
y nos esfumamos entre lo imperceptible,
entre lo que nunca sucedió en el ayer.
Quizás en esta noche me fui diluyendo entre sollozo desespero del volar,
me fui diluyendo como el ave que al notar que llegó el invierno emprendió su vuelo;
perdiéndose en la inmensidad del cielo,
diluyéndose en los brazos de la eternidad.
Quizás la noche me llenó de silencios,
melancólicos silencios que nos invitan a reflexionar,
pues en la inmensidad de este valle que huele a soledad,
me pierdo en los pensamientos que una vez me hicieron llorar,
llorar en una noche fría de invierno,
que me envolvió en su regazo, brazos de la eternidad.
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