Álvaro Quintanilla
Poeta recién llegado
Quizás
Decidiste marcharte, sin mirar atrás,
diciéndome, que los kilómetros han superado tu amor,
que tal vez has conocido ha alguien como yo,
pero ese no soy yo.
Yo no me rendí,
y a la cara quería que me dijeras,
que la llama de nuestros ojos ya estaba muerta,
que quererte no significaba nada,
que la luz se volvió oscuridad,
pero ni esa oportunidad me brindaste,
ni tan siquiera un último adiós,
ni tan siquiera, un último tu y yo.
Dejaste mi corazón malherido,
a trescientos kilómetros de poder abrazarte,
de poder sentirte una última vez,
aunque tal vez ya ni quisieras,
tal vez, ya ni eras aquella chica de la que me enamoré.
Me invade la tristeza, la soledad,
la traición y el rencor,
la decepción de ver cómo todos esos momentos,
todas esas sonrisas, todos esos recuerdos,
se perderán, muriendo lentamente,
como estrellas en el universo.
¿Y tú?, ¿y yo?,
quizás algún día,
cuando consiga el dinero y viva en Madrid,
quizás podamos vernos de nuevo,
o quizás ya no quieras verme,
quizás ya te hayas ido,
o quizás,
ya me haya ido yo.
Decidiste marcharte, sin mirar atrás,
diciéndome, que los kilómetros han superado tu amor,
que tal vez has conocido ha alguien como yo,
pero ese no soy yo.
Yo no me rendí,
y a la cara quería que me dijeras,
que la llama de nuestros ojos ya estaba muerta,
que quererte no significaba nada,
que la luz se volvió oscuridad,
pero ni esa oportunidad me brindaste,
ni tan siquiera un último adiós,
ni tan siquiera, un último tu y yo.
Dejaste mi corazón malherido,
a trescientos kilómetros de poder abrazarte,
de poder sentirte una última vez,
aunque tal vez ya ni quisieras,
tal vez, ya ni eras aquella chica de la que me enamoré.
Me invade la tristeza, la soledad,
la traición y el rencor,
la decepción de ver cómo todos esos momentos,
todas esas sonrisas, todos esos recuerdos,
se perderán, muriendo lentamente,
como estrellas en el universo.
¿Y tú?, ¿y yo?,
quizás algún día,
cuando consiga el dinero y viva en Madrid,
quizás podamos vernos de nuevo,
o quizás ya no quieras verme,
quizás ya te hayas ido,
o quizás,
ya me haya ido yo.
mon désastre romantique