jmacgar
Poeta veterano en el portal
La fama es algunas veces un veneno mortal para el que la posee, es como una polilla que no puede resistir el poder de la luz de los focos y se va a ella irremediablemente hasta achicharrarse con ese calor. No es la primera vez que sucede ni seguramente será, por desgracia, la última, pero a todos los que admiramos a esos mitos del celuloide que se nos van tan abruptamente nos duelen esas muertes como si de alguien nuestro se tratase, y es que alguien nuestro son, sin duda.
La noticia hoy de la muerte de Philips Seymour Hoffman, este enorme actor que me maravilló con interpretaciones tan diferentes unas de otras y tan magistrales todas, me ha dejado algo noqueado y con dolor porque el cine ha perdido a un grande, verdaderamente grande, de la interpretación.
Que desacanse en Paz.
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