Camy
Camelia Miranda
La llama comienza su tiempo,
transcurren las horas
a su plena exclusividad,
sin aviso y a siniestra
privan hasta el ciego que ya no versa,
es absurdo el tiempo que mece su ausencia,
no soluciona así el problema;
es mandato insólito que transgrede el lema,
mientras aquellos gozan, a mí me condena
y parece una costumbre la desidia y resignación;
hasta por preparar la salvación del apagón,
¡qué naufragio en mesa este paraje inesperado!
para la pluma dar paso al sentimiento que alcance...
Ya no tarda la chispa de este sol en la noche,
se me hizo tan largo como la impotencia que arde,
sin música y sin ropa, yace todo hasta más tarde...
son cosas que pasan, que te dejan sin aliento,
antes de ponerle el punto
cuando la vela ya se deshace.
(Mayo 07, 2010)