Fui tu favorita,
la que de tu brazo se colgaba,
la que reía las palabras
que desgranaba tu boca,
aunque sonasen a veces,
vacías y falsas.
Fui tu juguete querido,
preferido de tu capricho,
con el que te divertías
con magnánima condescendencia,
la que siempre en la esquina aguardaba,
la que todo con paciencia aguantaba.
Y un día, ya no te divertía.
Viste que los años
se subieron a mis ojos,
que los volvieron espesos, neblinosos.
Que la edad, el encanto difuminó;
que el claro estanque imperturbable,
en charca con lodo quedó.
¿Qué fue del amor? ¿Acaso existió?.
Espejismo de juventud, locura transitoria,
de existencia tan breve, pero cuya ausencia
te marca espaldas y sienes.
Tu también envejeciste; el tiempo,
tampoco en tí se detuvo.
Mas lo ignoraste, enmascarado de orgullo.
Esa es la diferencia:
Tú te quedas con la superficie,
con lo que envuelve el regalo.
No inhalas el perfume del que entrega,
humildemente, su sentimiento en un ramo,
lleno de esperanzas blancas,
de cariño no manchado
aunque tema ser pisoteado.
la que de tu brazo se colgaba,
la que reía las palabras
que desgranaba tu boca,
aunque sonasen a veces,
vacías y falsas.
Fui tu juguete querido,
preferido de tu capricho,
con el que te divertías
con magnánima condescendencia,
la que siempre en la esquina aguardaba,
la que todo con paciencia aguantaba.
Y un día, ya no te divertía.
Viste que los años
se subieron a mis ojos,
que los volvieron espesos, neblinosos.
Que la edad, el encanto difuminó;
que el claro estanque imperturbable,
en charca con lodo quedó.
¿Qué fue del amor? ¿Acaso existió?.
Espejismo de juventud, locura transitoria,
de existencia tan breve, pero cuya ausencia
te marca espaldas y sienes.
Tu también envejeciste; el tiempo,
tampoco en tí se detuvo.
Mas lo ignoraste, enmascarado de orgullo.
Esa es la diferencia:
Tú te quedas con la superficie,
con lo que envuelve el regalo.
No inhalas el perfume del que entrega,
humildemente, su sentimiento en un ramo,
lleno de esperanzas blancas,
de cariño no manchado
aunque tema ser pisoteado.