BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo que mirar de frente a la luz
para observar de frente a mi cuerpo.
Tentáculos sostenidos someramente
entre voces detenidas en un espacio
irreal, inconcreto: miro las ofensas,
los palacios de la discordia, el germen
definitivo de una apostasía ejemplar.
Mi cuerpo busca en su mirada una facultad
demorada, un sigilo como de conchas abiertas
desbordantes de vitalidad.
Busca y busco, en el espejo de mediodía,
símbolos de la neutralidad acontecida, no hallo
sino fusibles eléctricos, sombrías enumeraciones
de ejércitos inconclusos. Niebla, entre mi cuerpo
y el tuyo; la raíz concéntrica de una marea
inhumana. Debo mirar de frente a la luz
de nuevo, y observar el silencio enredado
entre sutiles plazos o fuera de los anillos
envejecidos, oxidados.
©
(19/03/19)
para observar de frente a mi cuerpo.
Tentáculos sostenidos someramente
entre voces detenidas en un espacio
irreal, inconcreto: miro las ofensas,
los palacios de la discordia, el germen
definitivo de una apostasía ejemplar.
Mi cuerpo busca en su mirada una facultad
demorada, un sigilo como de conchas abiertas
desbordantes de vitalidad.
Busca y busco, en el espejo de mediodía,
símbolos de la neutralidad acontecida, no hallo
sino fusibles eléctricos, sombrías enumeraciones
de ejércitos inconclusos. Niebla, entre mi cuerpo
y el tuyo; la raíz concéntrica de una marea
inhumana. Debo mirar de frente a la luz
de nuevo, y observar el silencio enredado
entre sutiles plazos o fuera de los anillos
envejecidos, oxidados.
©
(19/03/19)