Felicidades, querida Palmira, por este excelente homenaje al lugar que nos vio nacer; una ciudad en tu caso. Te has aproximado con tu exquisita sensibilidad a un tema que los tiempos han vuelto escabroso; y debería ser así, con esa tu sensibilidad, con la que los técnicos habrían de acercarse a la ciudad, a la venerable "polis" cuando, de la mano de políticos ignorantes y todavía menos sensibles que ellos, quieren remozar o dignificar ciertas aglomeraciones urbanas. Suerte tendrán las que resistan estos descomunales atentados manteniendo un mínimo de dignidad. Y es que una ciudad con un pasado que la enriquece no puede ser revisada más que por poetas o artistas. Desgraciadamente nuestro país abunda en desastres urbanísticos de esa especie. Nací en una ciudad medieval patrimonio de la Humanidad; tengo la titulación de urbanista y me precio de poseer una cierta sensibilidad para el hecho artístico. Es decir, tengo suficientes motivos para sufrir de impotencia ante barbaridades consumadas. Por eso valoro tu poema y lo que tiene de reivindicativo. Un cordial saludo, querida amiga.
miguel