Te sacaron del espejo como
En una lotería de feria. Las nubes
Ahuecadas también eran abismos
De rezos y de velos.
Mi nombre era un péndulo dentro
De tus ojos
La silueta del pueblo y de sus puentes
Colgantes hacían de las sombras
Un ejército de flores negras.
El sexo tiraba del viento para cubrirse
Del día
Una sola espina brotó ese día.
Recuerdo que el alféizar tenía más
De un saludo pegado en sus maderos
El aire se llevaba en canastas
Y los andariegos eran siluetas de costumbres: el pie lleno de barro cubriendo un nuevo canto.
Todos eran amigos. Los almuerzos campestres eran una extensión de las sonrisas
Y éramos felices siempre de blanco almohadón
Ahora que cierro la noche con mi índice
Dentro florece cada día tu último secreto.