José Montalva
Poeta recién llegado
Cuando ya no se oye
el grito del águila
revotando en los desfiladeros de Asgard,
ni lestrigones
ni cíclopes
hay en tu camino.
Si el mar calmo
te da de comer de sus aguas
y en el cielo
no se habla de la furia de Zeus.
Si en las entrañas de la tierra
las almas descanzan en paz
y no hay en el aire el aliento a muerte
del cancerbero sediento de sangre...
No te serenes, pues es tu andar
quien los calla...
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