musador
esperando...
Si fue altivo al mirar a las palmeras,
entre los rascacielos
caminó con cansancio las aceras
buscando por los suelos
una manera de romper sus hielos.
Ciudad que rebosantes de pasiones
cerraste tus albercas
a la sed del poeta y sus bulones
mellaste con tus tuercas,
¡cuánta mentira escondes tras tus cercas!
Sus alpargatas recordaban barro
al gastarse en cemento,
soñaba con la senda y con el carro
en el tranvía, invento
que del chirrido hace su sustento.
Los rumores del viento reemplazados
por horrendos fragores
que para los oídos abrumados
escupen los motores
rugiendo por el bien de sus señores.
La luna que se esconde en las farolas,
las tímidas estrellas
cegadas en su playa por las olas
de fúlgidas centellas
en carteles que luchan sus querellas.
Tantas puertas cerradas al poeta,
juvenil entusiasmo
que no alcanzó para encontrar la treta
que a salir del marasmo
lo llevara: acabó todo en sarcasmo...
Nota 1. El título de este tema refiere al poema de Miguel Hernández llamado «El silbo de afirmación en la aldea»,
y en su contenido he intentado comentar la frustrante experiencia del poeta en Madrid a fines de 1931 y prinicipios de 1932.
Nota 2. La variante de la lira que he usado(11A-7B-11A-7B-11B) fue inventada, hasta donde yo sé, por Miguel Hernández. Puede verse por ejemplo en su poema «Pozo-mío».
entre los rascacielos
caminó con cansancio las aceras
buscando por los suelos
una manera de romper sus hielos.
Ciudad que rebosantes de pasiones
cerraste tus albercas
a la sed del poeta y sus bulones
mellaste con tus tuercas,
¡cuánta mentira escondes tras tus cercas!
Sus alpargatas recordaban barro
al gastarse en cemento,
soñaba con la senda y con el carro
en el tranvía, invento
que del chirrido hace su sustento.
Los rumores del viento reemplazados
por horrendos fragores
que para los oídos abrumados
escupen los motores
rugiendo por el bien de sus señores.
La luna que se esconde en las farolas,
las tímidas estrellas
cegadas en su playa por las olas
de fúlgidas centellas
en carteles que luchan sus querellas.
Tantas puertas cerradas al poeta,
juvenil entusiasmo
que no alcanzó para encontrar la treta
que a salir del marasmo
lo llevara: acabó todo en sarcasmo...
Nota 1. El título de este tema refiere al poema de Miguel Hernández llamado «El silbo de afirmación en la aldea»,
y en su contenido he intentado comentar la frustrante experiencia del poeta en Madrid a fines de 1931 y prinicipios de 1932.
Nota 2. La variante de la lira que he usado(11A-7B-11A-7B-11B) fue inventada, hasta donde yo sé, por Miguel Hernández. Puede verse por ejemplo en su poema «Pozo-mío».
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