Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Rasga la pútrida piel,
que te hace decir sandeces,
cuando bien conoces tu lugar,
ubicado entre la nada y el perdón,
con la mentira en tu verbo,
con el hechizo absurdo que creer poseer,
Revienta tus venas,
y hazle un favor a tu alma,
compadécete de tu horror,
con la pobreza de tu estirpe,
que nada es lo que es,
y tu menos que nadie...
Escupo tu veneno,
que como reptil ponzoñoso,
has encausado en mi contra,
para daros cuenta que solo eres,
nada... ni polvo ni viento...
nada....
Respira tu orgullo,
malévolo de intenciones adversas,
sin comprender la tierra que pisas,
hablas de un Dios,
sin comprender siquiera,
que ni terrena eres...
¡Maldita tu semilla!
¡Maldigo a tus hijos!
¡Por mil años!
en invocación arcana,
Soberbia terminada en gritos,
cuando el puñal atraviese,
no tu corazón que basura es,
si no lo que mas dices amar...
Con este maleficio os absuelvo,
de perdida vida que diste,
entre deambulares patéticos,
que llamaste vida y obra...
Cuando letras descaradas,
te tachan de loca,
con el delirio de grandeza,
que más te hunde a mis ojos,
entonando nombre de ¡Jesús!
¡Valiente idiotez!
¡A mí me decís ello!
Que bien sabes las maldiciones,
me hacen reír...
al igual que lo celeste...
¡Anda a parir ideas!
¡Que de llamas no me quemas!
¡Si al final!... eres lo que eres...
y nada más....
L.V.
que te hace decir sandeces,
cuando bien conoces tu lugar,
ubicado entre la nada y el perdón,
con la mentira en tu verbo,
con el hechizo absurdo que creer poseer,
Revienta tus venas,
y hazle un favor a tu alma,
compadécete de tu horror,
con la pobreza de tu estirpe,
que nada es lo que es,
y tu menos que nadie...
Escupo tu veneno,
que como reptil ponzoñoso,
has encausado en mi contra,
para daros cuenta que solo eres,
nada... ni polvo ni viento...
nada....
Respira tu orgullo,
malévolo de intenciones adversas,
sin comprender la tierra que pisas,
hablas de un Dios,
sin comprender siquiera,
que ni terrena eres...
¡Maldita tu semilla!
¡Maldigo a tus hijos!
¡Por mil años!
en invocación arcana,
Soberbia terminada en gritos,
cuando el puñal atraviese,
no tu corazón que basura es,
si no lo que mas dices amar...
Con este maleficio os absuelvo,
de perdida vida que diste,
entre deambulares patéticos,
que llamaste vida y obra...
Cuando letras descaradas,
te tachan de loca,
con el delirio de grandeza,
que más te hunde a mis ojos,
entonando nombre de ¡Jesús!
¡Valiente idiotez!
¡A mí me decís ello!
Que bien sabes las maldiciones,
me hacen reír...
al igual que lo celeste...
¡Anda a parir ideas!
¡Que de llamas no me quemas!
¡Si al final!... eres lo que eres...
y nada más....
L.V.