FAFA
Poeta recién llegado
Que imprudencia nuestros cuerpos
anestesiarse de placer
extasiarse de deseos.
Sin pensar en más nada
que brindarse a esos efectos.
Transparentes nuestros labios
que besaron a conciencia
de saber que enloquecían la razón.
Que anteponia la cordura
sabedora de quebrarse en el momento supremo.
Esa casa cobijo nuestra locura
esa casa que hicimos nuestra.
Esa locura que fue un ratito
ese ratito que siempre será tan poco.
Soñadoras nuestras mentes
sin querer dañar a nadie.
Ataron esos deseos, a nuestros hambrientos
Juntaron cada momento, amaron a cada tanto.
Solo querían saber, si podían seguir soñando.
Los cuerpos, ellos
volvieron a su pareja legal.
Las almas, ellas
quedaron en esa trampa real.
Se necesitan.
Se extrañan.
Se buscan.
Transpiran por días ese amor.
Sabedores, que a cada tramo de vida.
Volverán a encontrarse,
para vivir, algún que otro.
Ratito.
anestesiarse de placer
extasiarse de deseos.
Sin pensar en más nada
que brindarse a esos efectos.
Transparentes nuestros labios
que besaron a conciencia
de saber que enloquecían la razón.
Que anteponia la cordura
sabedora de quebrarse en el momento supremo.
Esa casa cobijo nuestra locura
esa casa que hicimos nuestra.
Esa locura que fue un ratito
ese ratito que siempre será tan poco.
Soñadoras nuestras mentes
sin querer dañar a nadie.
Ataron esos deseos, a nuestros hambrientos
Juntaron cada momento, amaron a cada tanto.
Solo querían saber, si podían seguir soñando.
Los cuerpos, ellos
volvieron a su pareja legal.
Las almas, ellas
quedaron en esa trampa real.
Se necesitan.
Se extrañan.
Se buscan.
Transpiran por días ese amor.
Sabedores, que a cada tramo de vida.
Volverán a encontrarse,
para vivir, algún que otro.
Ratito.