Jacobino
Poeta recién llegado
Te aguardo en el rincón del temor,
esperando que no seas quien soy,
te sueño como lo que jamás pudiste darme,
y necesito que tu amor sea caliente como el sol.
Tú vendrás esa noche en que las nubes revientan,
entrarás en mi cuerpo como una fina daga,
tú serás mi herida más profunda
y yo te pediré un poco más.
Espero que el jardín que dibujaste con tus manos,
que la miel que creció en mi corazón por ti,
que todo lo bueno de tu paso, ahora
no se vaya a convertir en un ángel malo.
Eres como la conciencia que golpea
y uno no sabe si quiere salir o esconderse,
si te avisa porque ahora teme
o te empele a abrazarte con pasión.
Te aguardo como el preso espera que anochezca,
como un dios que desea concluir su tarea,
como los dos adolescentes que fuimos
antes de fumarnos como idiotas las nubes de verano.
esperando que no seas quien soy,
te sueño como lo que jamás pudiste darme,
y necesito que tu amor sea caliente como el sol.
Tú vendrás esa noche en que las nubes revientan,
entrarás en mi cuerpo como una fina daga,
tú serás mi herida más profunda
y yo te pediré un poco más.
Espero que el jardín que dibujaste con tus manos,
que la miel que creció en mi corazón por ti,
que todo lo bueno de tu paso, ahora
no se vaya a convertir en un ángel malo.
Eres como la conciencia que golpea
y uno no sabe si quiere salir o esconderse,
si te avisa porque ahora teme
o te empele a abrazarte con pasión.
Te aguardo como el preso espera que anochezca,
como un dios que desea concluir su tarea,
como los dos adolescentes que fuimos
antes de fumarnos como idiotas las nubes de verano.
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