Raymond Carver, la mirada urgente

La Corporación

Poeta veterano
Creo en Carver, porque nunca dejó de ver las cosas hasta que murió de un cáncer de pulmón. Alguien pensará ¡vaya una tontería! ¿es que se puede dejar de ver? Sí, nunca dejamos de mirar por fisiología pero dejamos de ver por desidia, otras veces por conveniencia, la mayor parte del tiempo.

Carver tenía una manera especial de contemplar lo que le rodeaba y le dio una forma nueva en sus poemas; que hablan de la soledad, del miedo, del dolor, de obreros sin empleo, de perdedores, borrachos, casas del suburbio, enfermos … temas que conocía muy bien.

Claridad, sencillez y al tiempo revelación es lo que encontramos en sus versos.
Lo que antes permanecía en la oscuridad lo desvela y se hace claro a través de una mirada urgente al tiempo que necesaria. Nada remedia pero algo alivia.

Captura lo cotidiano y lo plasma de una forma rápida para evitar que el lector se aburra.
Pero nunca quiso que nadie perdiera un detalle del mundo que nos rodea.
No quería la sed ni el desierto y utilizaba la escritura como exorcismo.
No quería una tierra despojada de gente y por eso la puebla de personas en sus palabras.

Decía que la poesía debe ser capaz de hablar de lugares comunes con un lenguaje claro, para dotar a las cosas más insignificantes de un poder especial que las haga atractivas, aunque no lo merezcan, según el sistema establecido de belleza.

Es uno de los padres del realismo sucio. Nació en Oregón, EEUU, en 1938 y murió a los 50 años. Yo digo que un gran poeta, que se llevó a la tumba la satisfacción de haber hecho lo que quería y muchos litros de alcohol.
A tu salud compadre!


Roger Nelson
elPerro



Poemas

El primero de esta serie resume su forma de hacer poesía: urgencia y necesidad. El último es el adiós del poeta, ternura y realismo.

DOMINGO POR LA NOCHE
ANTE UNA VIEJA FOTOGRAFIA DE MI HIJO
TU PERRO SE MUERE
EL LUGAR DONDE VIVÍAN
LAS NIÑAS
MI MUERTE

Domingo por la noche

Utiliza las cosas que te rodean.
Esa ligera lluvia
del otro lado de la ventana, por ejemplo.
Ese pitillo entre los dedos,
esos pies en el sofá.
El débil sonido del rock-and-roll,
el Ferrari rojo del interior de mi cabeza.
La mujer que anda a tropezones
borracha por la cocina…
Coge todo eso,
utilízalo.


Ante una vieja fotografía de mi hijo

Ay, hijo, en aquellos días quise
cien no, mil veces que te murieras.
Pensaba en todo lo que dejamos atrás. ¿Quién diablos
sacó esta foto y
por qué aparece ahora,
justo cuando empezaba a olvidar?
Miro la foto y se me encoge el estómago.
Me veo a mí mismo apretando las mandíbulas, los dientes y
de nuevo me puede la cólera.
Sinceramente necesitaría una copa.
Eso es una prueba de tu fuerza y tu poder, del miedo
y la confusión que aun me inspiras.


Tu perro se muere

lo atropella una furgoneta.
lo encuentras a la orilla de la carretera
y lo entierras.
te sientes mal.
te sientes mal por ti mismo,
pero te sientes peor por tu hija
porque era su mascota
y lo quería mucho.
solía canturrearle
y lo dejaba dormir en su cama.
escribes un poema sobre ello.
lo titulas un poema para tu hija
y trata del perro al que atropella una furgoneta,
de cómo te ocupaste de él,
lo llevaste al bosque
y lo enterraste hondo, muy hondo,
y el poema sale tan bien
que casi te alegras de que hayan atropellado
al pobre perro, si no, no habrías escrito
nunca ese poema.
entonces te sientas a escribir
un poema sobre la escritura de un poema
que trata de la muerte de ese perro,
pero mientras escribes oyes
a una mujer gritar
tu nombre, tu nombre de pila,
ambas sílabas,
y tu corazón se para.
dejas pasar un rato y vuelves a escribir.
ella grita de nuevo.
te preguntas hasta dónde puede llegar.

El lugar donde vivían

Ese día visitó varios lugares,
caminó dentro de su propio pasado.
A patadas, atravesó
memorias que se le amontonaban.
Miró a través de una ventana
que ya había dejado de pertenecerle.
Trabajo, pobreza, pequeños engaños.
En esos días todos vivían a fuerza de voluntad,
decididos a convertirse en seres invencibles.
Sentían que durante mucho tiempo
nada ni nadie podría detenerlos.
En la pieza del motel
esa noche, en la primeras horas de la madrugada,
corrió las cortinas. Perdió la mirada
en las nubes que ocultaban la luna.
Se apoyó en el marco de la ventana.
El aire frío atravesó los cristales
y le apretó el corazón con su mano helada.
Te amé, te quise mucho, pensó.
Esto pensó un minuto antes de dejar de quererla.

Las niñas

Olvida todas las experiencias que implican dolor.
Y todo lo que tiene que ver con música de cámara.
Los museos en las tardes lluviosas de sábado, etcétera.
Los viejos maestros. Todo eso.
Olvida a las niñas. Trata de olvidarlas.
Las niñas. Y todo eso.


Mi muerte

Si tengo suerte, estaré conectado
a una cama de hospital. Tubos
por la nariz. Pero intentad no asustaros, amigos.
Os digo desde ahora que está bien así.
Poco se puede pedir al final.
Espero que alguien telefonee a los demás
para decir, “¡ven rápido, se está yendo!”


Y vendrán. Así tendré tiempo
para despedirme de las personas que amo.
Si tengo suerte, darán un paso adelante
para que pueda verles por última vez
y llevarme ese recuerdo.
Puede que bajen la mirada ante mí y quieran echar a correr
y aullar. Pero, al menos, puesto que me quieren,
me cogerán la mano y me dirán “Valor”
y “Todo va a ir bien”.


Y tienen razón. Todo va a ir bien.
Me basta con que sepas lo feliz que me has hecho.
Sólo espero que siga la suerte y pueda mostrar
mi agradecimiento.
Que pueda abrir y cerrar los ojos para decir
“Sí, te escucho. Te entiendo”.
Incluso que pueda llegar a decir algo así:
“También yo te quiero. Sé feliz”.

¡Así lo espero! Pero no quiero pedir demasiado.
Si no tengo suerte, si no la merezco, bueno,
me tendré que ir sin decir adiós ni darle la mano a nadie.
Sin poder decirte lo mucho que te quise y lo mucho que disfruté
de tu compañía todos estos años. En cualquier caso,
no me guardes luto mucho tiempo. Quiero que sepas
que fui feliz contigo.
Y recuerda que te dije esto hace tiempo, en abril de 1984.
Pero alégrate por mí si puedo morir en presencia
de mis amigos y de mi familia. Si es así, créeme,
salí de mi vida por la puerta grande. No perdí esta vez.
 
Última edición:
Ya tenía ganas que se abriera este local y la primera impresión es fabulosa.
Me he permitido,a falta de una buena reflexión,dejar unos pensamientos
que surgían a medida que leía,mi humilde brindis para Raymond y La Corporación.
Naturalmente si eso no está permitido sólo tienes que quitarlo.Gracias.

El local aún estaba vacío
y encontré un buen sillón
donde apoyar la amargura.
Sí, definitivamente, aquel rincón oscuro
junto al viejo saxo era perfecto.
Vacié el bolso de rafia sobre la mesa
con la esperanza de encontrar un cigarrillo
que hubiera perdido entre los escombros
de tanta cosa inútil y allí estaba,arrugado,
pegado a las grietas de la vieja fotografía.
Una voz con timbre de jazz me sacó del autismo
dejó sobre la mesa el vaso de ron,con una sonrisa,
un libro de poemas de un tal Raymond Carver
y desapareció...
 
Última edición:
"Sí, nunca dejamos de mirar por fisiología pero dejamos de ver por desidia, otras veces por conveniencia, la mayor parte del tiempo."

Estupendo trabajo Pá!

Me encantó el homenaje que le diste a este grande del realismo sucio, el grande Raymond Carver... Lo mejor que han escrito sobre él!!!

Sin duda fue unos de los mejores poetas de esta categoría.
 
Uff... Impresionante Corp.

Me quedo con esa suerte..que unió su muerte con este instante. Piel encogida y alma liberada... Desconozco si hay más obras de Raymond. Las buscaré en cualquier caso. Porque... Como dijo, usad las cosas, cogerlas.

Gracias, por esta oportunidad de conocer alguien perenne.

Abrazos compañero.

N.
 

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